Alguien voló sobre el nido del cuco

Alguien voló sobre el nido del cuco

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https://vimeo.com/156044863

Título originalOne Flew Over the Cuckoo’s Nest

Año1975

Duración133 min.

PaísEstados Unidos Estados Unidos

DirecciónMilos Forman

GuionBo Goldman, Lawrence Hauben (Novela: Ken Kesey)

MúsicaJack NitzscheFotografíaHaskell Wexler

RepartoJack NicholsonLouise FletcherBrad DourifWilliam RedfieldMews Small,Sydney LassickWill SampsonChristopher LloydDanny DeVitoDean R. Brooks,William DuellScatman CrothersNathan GeorgeDelos V. SmithVincent Schiavelli

ProductoraUnited Artists / Fantasy Film

GéneroDrama | EnfermedadDiscapacidadComedia dramáticaPelícula de culto

SinopsisRandle McMurphy (Jack Nicholson), un hombre condenado por asalto, y un espíritu libre que vive contracorriente, es recluido en un hospital psiquiátrico. La inflexible disciplina del centro acentúa su contagiosa tendencia al desorden, que acabará desencadenando una guerra entre los pacientes y el personal de la clínica con la fría y severa enfermera Ratched (Louise Fletcher) a la cabeza. La suerte de cada paciente del pabellón está en juego. (FILMAFFINITY)

Premios

1975: 5 Oscars: Película, director, actor (Nicholson), actriz (Fletcher), guión adaptado

1975: 5 Globos de Oro: Película, director, actor (Nicholson), actriz (Fletcher), guión

1976: Premios BAFTA: 6 Premios incluyendo mejor película, director y actor. 10 nom.

1975: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor actor (Nicholson). 2 nominaciones

1975: Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor Película

1975: Sindicato de Directores (DGA): Mejor director

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Críticas

Luis Figo arremete duramente contra Gabriel Rufián

1/10/2020

Luis Figo arremete duramente contra Gabriel Rufián y este le responde dando donde más duele

El político aseguró en el Congreso que “a Felipe VI le votó un español, Francisco Franco”.

Luis Figo y Gabriel

El diputado de ERC Gabriel Rufián acaparó todas sus miradas con su intervención este miércoles en la sesión de control celebrada en el Congreso de los Diputados.

El político catalán reaccionó a la polémica de los últimos días después de que Pablo Casado, líder del PP, afirmara que “a Felipe VI lo votamos los españoles, a Garzón y a Iglesias no”.

Rufián afirmó que “Vox tiene aquí, desgraciadamente, 52 diputados. Pero en total tiene 53 porque tiene uno en la Zarzuela, he aquí lo dramático”. Entonces se dirigió a los “señores y señoras de la derecha, de la extrema derecha” al tiempo que exhibía una fotografía en blanco y negro: “Tienen razón, a Felipe VI le votó un español. Es este, Francisco Franco (en referencia a la imagen). Tenía unos 10 años él, un poco joven”.

Esas palabras del diputado generaron numerosas reacciones. Una de ellas fue la de Luis Figo, el exfutbolista portugués del Real Madrid. Este cargó contra Rufián en su perfil de Twitter.

″¿Alguna vez habéis visto este personaje en su intervención proponer soluciones para lo que sea? ¡¡¡Y además lo que cuesta para todos los españoles!!!”, escribió.

Figo añadió: “Más productividad y respecto y menos crispación”. Su mensaje también tuvo mucha repercusión en redes y Rufián decidió contestarle.

El diputado de ERC le recordó los problemas con Hacienda que tuvo: “Lo que de verdad cuesta dinero a los españoles es no pagar a Hacienda, Luís”.

En 2012 el Tribunal Supremo desestimó el recurso de casación presentado por el exjugador del FC Barcelona y el Real Madrid Luis Figo contra la sentencia de la Audiencia Nacional que le reclamaba 2,4 millones de euros del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas de los años 1997, 1998 y 1999.

Las fosas del silencio

Cientos de familias por no decir miles siguen buscando a sus familiares desaparecidos , que posiblemente estén en alguna cuneta al ser asesinados por las tropas golpistas de Franco . Mucho se ha querido hacer lavado de lo que pasó en aquella época , pero los testimonios de familiares de las victimas y de las víctimas no deja lugar a duda… Una herida que no se cerrará hasta que no se conozca y reconozca toda la verdad .

Fallece a los 88 años Quino, el creador de Mafalda

Fallece a los 88 años Joaquín Salvador Lavado, el creador de Mafalda

Fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2014

Desarrollada entre los años 1964 y 1973, la tira protagonizada por Mafalda se ha convertido con el paso del tiempo en referente mundial del humor gráfico

infoLibre

30/09/2020

Quino con una figura de Mafalda en una imagen de archivo.

Se llamaba Joaquín Salvador Lavado, pero sus lectorel nombre que le dio a conocer en todos los países de habla hispana conocido popularmente como Quino, El artista gráficoha fallecido este miércoles a los 88 años, según ha confirmado su editor Daniel Divinsky y recoge Clarín. Creador de la tira cómica Mafalda, fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2014.

Nacido en Mendoza (Argentina) en 1932, descendiente de emigrantes españoles, Quino -que recibió su apodo desde niño para distinguirlo de otro familiar llamado como él Joaquín- cursó estudios de Bellas Artes, pero pronto se concentró en el campo del humor gráfico. Residente en Buenos Aires desde los 18 años, publicó su primer libro, Mundo Quino, en 1963, un año antes del nacimiento de Mafalda, la que ha sido su mayor creación, aparecida por primera vez en el semanario argentino Primera Plana, para pasar un año después al diario El Mundo, donde se publicaban seis tiras a la semana.

Imagen

Desarrollada entre los años 1964 y 1973, la tira protagonizada por Mafalda se ha convertido con el paso del tiempo en referente mundial del humor gráfico con significación política y social, con el pacifismo y el ecologismo como emblemas. Acompañada de sus padres, de amigos como Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito, Libertad o Guille, el personaje protagonista, una niña de unos seis años, reflexiona sobre cuestiones de carácter filosófico y ético desde un punto de vista inocente y directo, a la vez que poderosamente penetrante. “No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor”, dice en una de sus viñetas. “Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habian dado cuenta”.

Imagen

Fahrenheit 9/11

Título originalFahrenheit 9/11 (Fahrenheit 911)

  Año2004

Duración112 min.

PaísEstados Unidos Estados Unidos

DirecciónMichael Moore

GuionMichael Moore

MúsicaJeff Gibbs

FotografíaMike Desjarlais

RepartoDocumentary, Michael MooreGeorge W. BushGeorge BushProductoraDistribuida por Miramax, IFC Films. Dog Eat Dog Films

GéneroDocumental | 11-SGuerra de Iraq

Sinopsis”Fahrenheit 9/11″ toma como punto de partida la controvertida elección de George W. Bush en el año 2000 para seguir su ascenso de mediocre petrolero tejano a presidente de los Estados Unidos y describir las oscuras relaciones económicas entre su padre y la familia de Osama Bin Laden, poniendo de relieve cómo el poder y la riqueza del enemigo número uno de los estadounidenses han ido aumentando gracias a este vínculo. También indaga sobre lo sucedido en Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001 y cómo la Administración de Bush utilizó el trágico ataque a las Torres Gemelas para su propio beneficio político… “Fahrenheit 9/11” es el documental con mayor recaudación de taquilla de la historia del cine. (FILMAFFINITY)

Premios

2004: Festival de Cannes: Palma de Oro a la mejor película, premio FIPRESCI

2004: Asociación de Críticos de Los Angeles: Nominada a Mejor documental

2004: 4 Premios Razzie, incluyendo peor actor (George W. Bush). 5 nominaciones

2004: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor documental

2004: Critics’ Choice Awards: Mejor documental

2004: Nominada al César: Mejor película extranjera

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Críticas

Bowling for Columbine

Título originalBowling for Columbine

Año2002

Duración120 min

.PaísEstados Unidos Estados Unidos

DirecciónMichael Moore

GuionMichael Moore

MúsicaJeff Gibbs, Varios

RepartoDocumentaryProductoraCoproducción Estados Unidos-Canadá; Dog Eat Dog Films, Alliance Atlantis Communications

GéneroDocumental

SinopsisFamoso documental que aborda la cuestión de la violencia en América. ¿Por qué 11.000 personas mueren cada año en Estados Unidos víctimas de las armas de fuego? Los “bustos parlantes” vociferan desde la pantalla de TV echándole la culpa ya a Satán ya a los videojuegos. Pero, ¿en qué se diferencia Estados Unidos de otros países? ¿Por qué Estados Unidos se ha convertido en responsable y víctima de tanta violencia? “Bowling for Columbine” no es una película sobre el control de la venta de armas, es una película sobre el miedo de 280 millones de norteamericanos que se sienten más seguros sabiendo que la tenencia de armas es un derecho consagrado por la Constitución. En este incisivo y tragicómico estudio de la violencia y su relación con las armas de fuego aparecen personalidades como Charlon Heston, George W. Bush o Marilyn Manson. Ganó numerosos premios en USA al mejor documental -entre los que destacan los prestigiosos National Board Of Review y el Chicago Film Critics Awards-, así como el premio a la mejor película extranjera -compitiendo con largometrajes- en los César de la Academia Francesa de Cine. (FILMAFFINITY)

Premios

2002: Oscar: Mejor documental

2002: César: Mejor Película Extranjera

2002: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película)

2002: National Board Of Review: Mejor documental

2002: Toronto: Mejor documental

2002: Critics’ Choice Awards: Mejor documenta

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 Críticas

Los santos inocentes

Los santos inocentes

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https://vimeo.com/68994858

Título originalLos santos inocentes

Año1984

Duración103 min.

PaísEspaña España

DirectorMario Camus

GuiónMario Camus, Antonio Larreta, Manuel Matji (Novela: Miguel Delibes)

MúsicaAntón García Abril

FotografíaHans Burmann

RepartoAlfredo LandaFrancisco RabalJuan DiegoTerele PávezBelén BallesterosJuan SanchezÁgata LysAgustín GonzálezManuel ZarzoMary CarrilloJosé Guardiola

ProductoraGanesh

GéneroDrama | Drama socialVida ruralAños 60

GruposAdaptaciones de Miguel Delibes  Novedad

SinopsisEspaña franquista. Durante la década de los sesenta, una familia de campesinos vive miserablemente en un cortijo extremeño bajo la férula del terrateniente. Su vida es renuncia, sacrificio y y obediencia. Su destino está marcado, a no ser que algún acontecimiento imprevisto les permita romper sus cadenas. Adaptación de la novela homónima de Miguel Delibes. (FILMAFFINITY)

Premios

1984: Cannes: Mejor Actor (ex aequo: Rabal y Landa), Premio del Jurado Ecuménico

1985: Círculo de Escritores Cinematográficos, España: Mejor Película

1986: Premios ACE: Mejor Actor (Alfredo Landa)Críticas

  • La novela homónima de Delibes fue llevada al cine para dar una de las mejores películas españolas de todos los tiempos. Intensa y desgarradora, todo en ella es magnífico: desarrollo, interpretaciones y ambientación. La vida rural en la España franquista es el lienzo donde se tiñe de sangre, sudor y lágrimas el destino de unos personajes con una vida impuesta, marcada por el peso del origen, las insalvables clases sociales y un futuro sin alas ni sueños. Por último destacar que Paco Rabal y Alfredo Landa consiguieron un merecido premio ex aequo al mejor intérprete en Cannes, honor nunca logrado por un actor español en el festival francés.Pablo Kurt: FILMAFFINITY 
  • “Afortunadísima adaptación de la novela de Delibes, uno de los mayores éxitos del cine español dentro y fuera de nuestras fronteras. Rabal y Landa bordan sus papeles”

Muere el abogado de las víctimas del franquismo

martes, 18 de abril de 2017

Muere el abogado de las víctimas del franquismo

Muere Carlos Slepoy, abogado de las víctimas del franquismo

‘Público’ suspende el homenaje que tenía previsto al jurista, fallecido a los 67 años hace escasas horas por un fallo multiorgánico, el próximo jueves 20 de abril con el estreno del galardón Derechos Humanos de este periódico 

MARÍA SERRANO

“España ha permitido el olvido, la desmemoria y, lo que es más grave, la legitimación de los dirigentes franquistas”. Carlos Slepoy Prada nunca dudó, durante su ejercicio como abogado en España desde 1979, de que en la España del 36 se había cometido un verdadero genocidio. “Una limpieza sistemática”, recordaba en una reciente entrevista el abogado argentino, defensor de los Derechos Humanos e impulsor de la querella argentina para la investigación de los crímenes del franquismo.

Slepoy tenía la mirada limpia. No albergaba ninguna duda de que había existido el asesinato, la tortura, el terror más absoluto por parte de un grupo de paramilitares, como ocurrió en su Buenos Aires natal casi cuarenta años más tarde. No era capaz de ocultar su sensibilidad ante tantas víctimas, vencidas por la extraña memoria que había tenido con ellos su propio país. No quiso ser espectador de aquella injusticia y se convirtió en abogado activo de miles de víctimas del régimen de Franco, impulsando la querella en el año 2010. Con la apertura de este proceso, ponía en evidencia la impunidad de la Justicia española con los crímenes de su pasado más reciente. Carlos también había aprendido a vivir con el odio de otra dictadura que le había tocado muy de cerca.

Los “chanchos” de la U9 de La Plata

Carlos Slepoy viviría en Argentina las palizas de la represión en el año 1977. Dos semanas antes de que estallara el golpe de Estado de Jorge Videla, el joven Carlos fue encarcelado en varias prisiones y centros de tortura. Entre ellas, la Unidad Carcelaria número 9 de la Plata.

Una placa reza hoy junto a la prisión bonaerense en recuerdo de aquellos presos. “La dictadura militar asesinó e hizo desaparecer a luchadores y familiares que soñaron un país más justo y que comprometieron su vida en la defensa de los derechos humanos”. Este jurista argentino luchó por la reparación de sus compañeros, de los desaparecidos y asesinados y de los que aún siguen vivos. Participó como testigo en el juicio de sus propios carceleros, donde contaría las vivencias en las celdas de castigo conocidas en la U9 de la Plata como “chanchos”. Los presos políticos tenían calabozos de tres metros de anchura, ingerían guisos hirviendo sobre sus platos. Slepoy, al igual que sus compañeros, tenía que arrojar al suelo de cemento este alimento para no desfallecer de hambre. Los carceleros retiraban los platos en pocos minutos. Llegaban a beber agua de las letrinas para tomar algo de líquido con lo que subsistir.

Su duelo carcelario terminaría a finales del 77, cuando fue trasladado por una orden hasta España, donde fijaría su residencia. El miedo de aquellos días nunca lo borró de su memoria. “Me llevaron a La Plata esposado y en tren. La gente pasaba al lado mío y ni siquiera miraba”, recordaba el abogado.

Slepoy sabía que en Argentina sí se juzgaba a los verdugos. Con más de mil seiscientos represores procesados en su país, Carlos siempre recordaría que en España la Justicia miraba para otro lado. No entendía la impunidad de los jueces. Así lo trasladaba a los lectores de Público en una reciente columna escrita el pasado 18 de julio, en el ochenta aniversario de la Guerra Civil. “¿Serán capaces los jueces españoles de cumplir con los elementales principios que adoptó la comunidad internacional hace ya setenta años? Expresamos nuestro convencimiento de que muchos sí lo harán y abrirán el camino a la reconciliación de las víctimas, no con los criminales, sino con la administración de justicia de este país”.

La causa contra el franquismo y la querella

En el año 2007, actúo como abogado de la acusación popular en los juicios que instruyó el juez Baltasar Garzón contra el dictador Videla y otros miembros de la dictadura argentina. Su batalla daría frutos. La Justicia española condenó al exmilitar argentino Adolfo Scilingo a 1.084 años de prisión. También participaría en las causas contra el exteniente argentino Ricardo Cavallo, el exdictador chileno Augusto Pinochet y el ex dictador de Guatemala Ríos Montt.Ya en el año 2010 pone en marcha el proceso clave para la recuperación de la memoria en España, la apertura de la querella argentina. La iniciativa sería anunciada tras conocer que el juez Baltasar Garzón se sentaría en el banquillo por investigar los crímenes del franquismo. “El objetivo es evitar que esos crímenes queden impunes”, explicaba entonces Slepoy. Carlos haría entonces un llamamiento a los familiares de los 113.000 desaparecidos para que denunciaran los crímenes en la querella.

El proceso se iniciaba con dos querellas el 14 de abril de 2010, y en enero de 2013 habían aumentado hasta 150. La lista no paraba de sumar nombres de víctimas que se acogían al doloroso y esperanzador proceso en todo el país.

Las primeras resoluciones de la jueza argentina María Servini de Cubría ordenaban la captura de cuatro exmiembros de seguridad del franquismo acusados de torturas. Contra los acusados -Jesús Muñecas Aguilar (ex guardia civil ), Celso Galván Abascal (exescolta de Francisco Franco y de la Casa Real), José Ignacio Giralte González (exmiembro de la Brigada Político Social) y José Antonio González Pacheco, alias Billy El Niño (exinspector)- pesaba una orden de captura internacional para que fueran extraditados a Argentina.

La lista seguía sumando culpables. En 2015, 17 altos cargos del franquismo y de la Transición, entre ellos Martín Villa y Utrera Molina (el suegro del exministro Gallardón), afrontaban órdenes de captura por crímenes de lesa humanidad y genocidio.

El pasotismo de la Justicia española

Sin embargo, la Justicia en España ponía resistencia a la extradición basándose en los principios de prescripción. No se declinaría a juzgar a los responsables. Slepoy volvía a contemplar como se vivía en España “un bochornoso espectáculo de impunidad con la causa del franquismo”.Sin hacer caso a las peticiones de la Justicia argentina, Slepoy lucharía hasta sus últimos días para hacer efectivo el proceso en la búsqueda de la verdad y el convencimiento de que esta importante querella conseguiría tramitar condenas efectivas. Sin embargo, el abogado recordaría que “esa realidad por ahora estaba un poco lejana”.

La querella continúa sumando testimonios de familiares de desaparecidos, asesinados o torturados por el régimen de Franco y su anterior guerra. La causa de Slepoy sigue su curso con una trayectoria marcada, que podría lograr el fin de este complejo proceso.A la memoria de Carlos y los suyos.

La lucha continúa, Carlos, y la vamos a ganar

Público17-4-17

Alejandro Torrús
Redactor de Memoria Histórica de ‘Público’


Hace ya cinco años que me obligaste a sentarme frente a ti. A relajarme. A dejar de hacer preguntas y a reflexionar sobre una. “¿Crees que todo esto que hacemos es para reparar la historia y estar bien con nuestra memoria?”. Me lo preguntaste así. A bocajarro. Tímido y cortado, no sabía qué responder. Los periodistas siempre tenemos miedo a quedar como los inútiles que somos delante de nuestras fuentes. Balbuceé algo que no recuerdo muy bien y entonces vino la explicación.
Soy incapaz de entrecomillar aquellas palabras (nunca llegaría a la altura de lo que dijiste) pero viniste a transmitirme la idea de que esto no era Memoria Histórica o, al menos, no sólo era eso. Me hablaste de que la lucha por la Justicia de las víctimas del franquismo es presente y futuro, nunca pasado. Por nuestro presente y por el futuro de las nuevas generaciones. De que se haga Justicia con nuestros mayores depende que nosotros podamos vivir en un país mejor, que garantice mejor nuestros derechos y que nos asegure que nunca más volverá a pasar lo que pasó. Y que nunca más quedará impune. Además, añadiste a la ecuación el componente internacional. “Si hoy violan los derechos de los argentinos, mañana podrán ser los tuyos. La justicia universal no es más que aplicar la solidaridad entre los pueblos”. De esa frase sí que me acuerdo. Cómo olvidarla.
Hoy te has ido. Pero con nosotros queda todo lo que nos has enseñado. Nos queda tu ilusión, tus ganas de luchar y tu convencimiento de que la lucha por los Derechos Humanos siempre se gana. Recuerdo uno de tus excelentes discursos sobre la pronta victoria de las víctimas del franquismo. Levantaste al público, que te aplaudía con fervor. Te pregunté que por qué decías que todo iría bien si casi nunca sucede con las víctimas más humilladas de este país. Me dijiste entonces que la lucha por los Derechos Humanos siempre se gana, pero que las batallas son largas y hay que mantener a las tropas con ilusión y con ganas de luchar.
Y aquí seguimos, Carlos. En la lucha. Tú nos enseñaste que aquellos que cierran hoy las puertas de la justicia universal en España, que aquellos que niegan la justicia para las víctimas de la dictadura, que protegen al torturador Billy el Niño, que nos impiden buscar a los bebés robados… no son más que cómplices de un genocidio. Que podrán acumular todos los cargos, insignias, poder y medallas, pero que nunca tendrán nuestro respeto.
Dice el famoso tango, ese que tanto nos gustaba, que el siglo XX fue y será una porquería. Y vaya si lo fue. Que los que hoy se llaman señores bien pueden ser ladrones. Y eso que cuando se compuso Cambalache la inmensa mayoría de tragedias del siglo XX todavía no habían tenido lugar. El siglo XX aún tendría que ver aún, entre otras barbaridades, la Guerra de España y la feroz represión franquista que se extendió durante 40 años, el asalto al Palacio de la Moneda, la dictadura militar argentina y sus viajes de la muerte y tantas y tantas invasiones.
Por eso tú fuiste tan importante, Carlos. Porque si en el siglo XX, como dice la canción, nos hemos revolcado en el lodo de los cochinos… tú, Carlos, tú nos ayudaste a limpiarnos, a ponernos ropa limpia y a salir ahí fuera a pelear por nuestra dignidad y por la de los nuestros. Y tu batalla fue infatigable. Ni una maldita silla de ruedas pudo frenarte. Afrontaste con una sonrisa cada uno de los reveses de la vida y para colmo tenías una broma que gastar a cada uno de los que te rodeábamos. “Che, Alejandro, ¿que nos hizo el Elche hoy? ¿Ganamos la Liga o nos están robando?”, me decías a menudo.

Hoy solo se me ocurre despedirme de ti lanzándote el mensaje que tantas veces me mandaste tú a mí. Que la lucha sigue. Que nunca termina. Y así será, Carli. Tienes todo mi compromiso de que no vamos a parar ni un segundo. Que vamos a seguir denunciando injusticias, tejiendo redes, construyendo solidaridad y siguiendo tu ejemplo. La lucha sigue, Carlos, y vamos a ganar.
Gracias por tanto. Gracias de todo corazón.

Carli Slepoy, ejemplo de humanidad y lucha… Hasta siempre

Jorge Fonseca
Profesor en la Universidad Complutense de Madrid

Ha fallecido Carlos Slepoy. Resulta muy difícil y duro escribir sobre una persona muy querida cuando se está partido por el dolor de su pérdida. Si esa persona es además alguien que ha hecho honor a la humanidad el dolor es más fuerte. Esa es la situación en la que escribo (escribimos, debería decir, todas las personas que le lloramos) estas líneas sobre nuestro amadísimo Carli, Carlos Slepoy, el grandísimo ser humano, el grandísimo defensor de derechos humanos. Carli es uno de los abogados que junto al juez Baltasar Garzón impulsó la Justicia Universal. Inició las causas contra los genocidas de la dictadura cívico-militar argentina dirigida por Videla,  que dieron lugar a  que se detuvieran en España a varios torturadores argentinos que fueron parte del aparato represivo que implantó el terrorismo de Estado causante de la muerte de decenas de miles de personas, de las cuales más de 30.000 están “desaparecidas”, es decir  asesinadas y arrojadas al mar o a fosas comunes. Carli es también unos de los principales impulsores de la  querella argentina contra los crímenes del franquismo, iniciada  el 14 de abril de  2010 –la coincidencia con el día de la República no es casualidad-, también uno de los abogados que promovió el juicio contra el régimen terrorista de Pinochet, juicio que provocó que el genocida dictador Pinochet estuviera detenido dieciséis meses en Londres. También promovió el juicio contra el genocida guatemalteco Ríos Montt.

La historia de Carli es una historia de amor a la vida y a la humanidad. Desde que se graduara de abogado en Argentina, ejerció como laboralista y creó una red de defensores de activistas sindicales y políticos junto a otros once colegas. Cinco de ellos fueron posteriormente asesinados “desaparecidos”.  Carli, militante político revolucionario, de la izquierda que entiende que en el capitalismo son imposibles  la justicia y la democracia verdadera, pero que luchar por ellas es luchar contra el capitalismo y por una sociedad humanizada, fue detenido en marzo de 1976 unos días antes del golpe de Videla, cuando el gobierno de Isabel Perón y su brazo derecho López Rega había desplegado los terribles escuadrones de la muerte. Fue llevado a  la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), que ya empezaba a funcionar como centro clandestino de torturas de secuestrados, y que después del golpe cívico-militar se convertiría en el mayor centro de  tortura y exterminio del régimen terrorista, donde  fue sometido a tortura incluyendo un simulacro de fusilamiento. Posteriormente su detención fue “legalizada” y enviado oficialmente  a un penal estatal, donde igual que el resto de detenidos políticos sufrió otras diversas formas de maltrato. Su compañera Andrea- madre de sus hijos- y una de sus hermanas también fueron secuestradas y liberadas al cabo de unos días. La presión familiar y de organismos defensores de detenidos políticos consiguió que la dictadura lo deportara a España a fines de 1977. Desde entonces Carli fiel a su ética siguió defendiendo trabajadores y con el resto de exiliados argentinos denunciando los crímenes de la dictadura y trabajando por el retorno a la democracia en Argentina. En ello estaba cuando a principios de 1982  un guardia civil español borracho y fuera de servicio,  le dejó inválido de la cintura para abajo con un tiro por la espalda, cuando Carli intervino para pedirle que dejara de intimidar con su arma a unos adolescentes en una plaza de Madrid. Desde entonces los problemas de salud derivados de esa situación fueron frecuentes, pero Carli siempre los llevó con fortaleza y sin perder su eterna sonrisa que no olvidaremos jamás. En los últimos años, las secuelas de aquel atentado se agravaron hasta llevarlo a la muerte. Muerte que le llega después de un largo periodo de recaídas en su salud, quebrada hace treinta y cinco años por aquel impune disparo a traición.

A pesar de su dura vida cotidiana debida a las secuelas físicas de aquélla criminal agresión, Carli no descansó hasta el último momento en su trabajo por los derechos humanos universales, no dejó de luchar ni de sonreír. Por ese trabajo, recibió numerosos reconocimientos. Precisamente para este jueves 20 estaba prevista la entrega del Premio Internacional de Derechos Humanos concedido por el Diario Público, en el que todos los que le amamos esperamos estar. Sin embargo Carli, ante cada reconocimiento, con sincera humildad, decía que el mérito era de los movimientos sociales y organismos de derechos humanos, especialmente de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, símbolo universal de la de denuncia de las violaciones y de la lucha por la verdad, la memoria y la justicia. Estos días Estela Carloto, referente de Abuelas de Plaza de Mayo, decía a la familia de Carli que éste era el más maravilloso ser humano. Nos adherimos todos los que le conocemos.

Carli dedicó su vida a defender derechos y a dar amor, por eso somos inmensa legión las/los amigas y amigos, familiares, que hoy nos sentimos huérfanos, junto a sus amados Natalia, Paula y Óscar, y lloramos su muerte. Pero no olvidaremos que Carli no dejó nunca de luchar. No dejaremos de reclamar memoria, verdad y justicia. No dejaremos de creer que una humanidad socializada es posible y necesaria. Recordaremos a Carli con su sonrisa eterna, su voz y su guitarra. Buen guitarrista y mejor cantante, con  voz de tenor con marcado acento porteño –cordobés yo, le decía en broma que “le operaríamos” ese acento, pues a los no porteños les suena como altanero, muy lejos de la personalidad de él-. Ni olvidaremos las guitarreadas con asado que reunía a argentinos, latinoamericanos y españoles que sin renunciar a nuestros orígenes y patrias creemos que la única patria grande es la Humanidad. Nos resonará para siempre su voz cantando entre todos Hasta Siempre, canción que nos une a todos los que no queremos dejar de sentir “en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo” como escribió el Che en la despedida a sus hijos. Los hijos de Carli, y todos los que le queremos, no nos olvidaremos de ello y asociaremos siempre con Carli aquéllos versos del revolucionario  Julius Fucik  que como recuerdan sus hermanas Silvia y Norma, Carli leía en su adolescencia junto a  ellas: “Amaba la vida y por su belleza marché al campo de batalla.  Humanidad os he amado. Que la tristeza jamás sea unida a mi nombre. Llorad un momento, si creéis que las lágrimas borrarán el triste torbellino de la pena, pero no os lamentéis. He vivido para la alegría…. Agravio e injusticia sería colocar sobre mi tumba una tristeza”. Te lloramos Carli, pero con pena que es semilla de vida y alegría por haber compartido vida y luchas con vos querido amigo, querido hermano, querido padre, querido abuelo, querido suegro, querido tío, querido compañero. Porque estas sencillas palabras las escribe todo un inmenso amor colectivo.

César Orquín

César Orquín: el prisionero anarquista que salvó a centenares de deportados españoles en el campo nazi de Mauthausen

  • Un libro revela nuevos detalles de la vida del kapo español más famoso de Mauthausen. Entre 300 y 400 prisioneros republicanos lograron sobrevivir bajo el mando de este valenciano que ejerció como ayudante de los SS
  • elDiario.es

Tras la liberación, César Orquín (de pie, el 1º por la izquierda) se fotografió junto a varios deportados españoles que trabajaban en su comando Fotografía cortesía Senso y Llin

Carlos Hernández

29 de septiembre de 2020

Finales de mayo de 1945. Aún no ha pasado un mes desde que las tropas estadounidenses liberaran el campo de concentración nazi de Mauthausen. Los supervivientes españoles se han encargado ya de ajusticiar o detener a los prisioneros que se mancharon las manos de sangre ejerciendo como kapos. Pese a vestir el mismo traje rayado que sus compañeros, muchos de estos ayudantes de los SS habían sido aún más sanguinarios que los mismísimos nazis. Los kapos se encargaban de mantener la disciplina en el interior del campo de concentración y de dirigir los trabajos forzados. Tenían un cheque en blanco para maltratar y para asesinar. No hubo piedad para ellos cuando terminó la guerra. Solo un puñado de ellos consiguió escapar. El resto fueron apaleados hasta la muerte por sus compañeros o detenidos y entregados a los Aliados para ser juzgados.

No todos los kapos se habían comportado como criminales. Numerosos prisioneros utilizaron su posición privilegiada para salvar vidas. En cambio, el papel que jugaron otros “deportados con galones nazis” no estaba tan claro. Por ello, en aquellos días en los que se honraba la memoria de los cerca de 5.000 españoles que habían perecido en Mauthausen-Gusen, un nombre… un hombre estuvo en el centro de una intensa polémica: César Orquín Serra. Este anarquista valenciano fue acusado de todo tipo de crímenes por algunos deportados vinculados al Partido Comunista. Su integridad fue defendida por otros compatriotas que habían trabajado bajo sus órdenes y que achacaron las acusaciones a la tradicional rivalidad política entre comunistas y anarquistas. Orquín acabó poniendo tierra de por medio y se estableció en Argentina, aunque la leyenda negra le persiguió más allá de su muerte.

“César fue el deportado más importante de Europa. Él fue el responsable directo de que tres centenares de republicanos españoles pudiesen sobrevivir en el infierno nazi —remarca Carles Senso, que acaba de publicar junto al también historiador Guillem Llin el libro César Orquín Serra: El anarquista que salvó a 300 españoles en Mauthausen—. Decir que fue el más importante no es una pretensión nuestra, para dar valor a la investigación y al libro, sino un acto de justicia histórica. Si no hubiesen existido las acusaciones que se plantearon tendenciosamente contra César Orquín, hoy no habría duda porque nadie pudo trabajar de forma tan directa para salvar la vida de sus paisanos y lograrlo con tantas personas”.

César junto a su esposa Aloise Marianne Riedl y su hija Luisa Ana, “Mausi” Fotografía cortesía Senso y Llin

Anarquista hasta la muerte

La obra aporta numerosas novedades sobre la novelesca vida de este personaje, empezando por su fecha de nacimiento que sitúa en 1914 y no en 1917 como se creía hasta ahora. Hijo no reconocido de un aristócrata valenciano, su progenitor no se desentendió de él y le facilitó la vida con generosas aportaciones económicas. Eso le permitió contar con una cuidada educación y relacionarse con intelectuales y artistas como la bailarina y cantante flamenca Carmen Amaya. En este proceso personal, Orquín se vio atraído por la ideología anarquista a la que sería fiel durante el resto de su vida.

Según han podido documentar Senso y Llin, en 1936 se alistó voluntario para defender la democracia republicana de la sublevación militar apoyada por Hitler y Mussolini. César se integró en la Brigada Lincoln, formada mayoritariamente por combatientes estadounidenses. En ella ejerció de comisario político, siendo el único anarquista en alcanzar ese grado dentro de una unidad de comunistas y socialistas. Ya entonces tuvo sus primeros encontronazos con la línea estalinista más ortodoxa. Un enfrentamiento que perduraría en el tiempo.

Tras el triunfo franquista, Orquín siguió el itinerario habitual de los españoles que acabaron en Mauthausen: cruzó la frontera hacia Francia; fue encerrado en los campos de concentración galos; se incorporó a una de las compañías de trabajadores españoles del Ejército francés; fue capturado por los soldados alemanes, enviado a un recinto para prisioneros de guerra y, finalmente, fruto de las conversaciones entre el régimen franquista y el nazi, deportado al campo de concentración. “Su linaje le había permitido aprender alemán —remarca Senso—. En unos pocos meses consiguió convencer a los SS de que le permitieran comandar un grupo que debía realizar trabajos lejos de Mauthausen”.

La obra de Senso y Llin describe así el nacimiento de ese histórico comando: “El 6 de junio de 1941 fueron 161 prisioneros los que salen ese día de los imponentes y descorazonadores muros del campo de concentración de Mauthausen para ir a Vöcklabruck. Todos republicanos, todos españoles”. Orquín no podía imaginar que ese grupo de hombres famélicos y desesperados que él capitaneaba pasaría a la historia de la deportación española bautizado con su nombre de pila: el Comando César. A Vöcklabruck seguirían llegando prisioneros españoles desde Mauthausen. El comando acabaría teniendo entre 360 y 400 miembros. “En 1941 la letalidad en el campo de concentración era del 60% —señala Senso— y, sin embargo, en Vöcklabruck no falleció ni un prisionero”.

Deportados realizando trabajos forzados en el campo de concentración nazi de Mauthausen USHMM

Héroe y no verdugo

César Orquín contó hasta tal punto con la benevolencia de los SS que podía compartir cama y barraca con su novia. La suerte del grupo varió durante los años posteriores. En mayo de 1942 se les ordenó trasladarse a Ternberg para construir una central eléctrica. Allí las condiciones fueron más duras y los accidentes de trabajo se cobraron la vida de entre doce y catorce prisioneros. Dos años más tarde el comando volvería a cambiar de destino y se instalaría en Redl-Zipf donde no se produjeron fallecimientos.

Durante los años de cautiverio Orquín mantuvo diversos encontronazos con algunos de los prisioneros comunistas que dirigían la organización clandestina de Mauthausen. Esos enfrentamientos provocaron que, tras la liberación, el PCE le acusara de la muerte de numerosos deportados españoles. Quienes habían trabajado bajos sus órdenes salieron en tromba para defenderle. “A mí, cuando otro kapo me dio una paliza, César me defendió personalmente”, recordaba el barcelonés José Alcubierre. Su compañero de penurias, Luis Estañ, justificaba incluso los golpes que recibió del valenciano: «A veces, cuando echaba broncas y bofetadas, yo me daba cuenta de que lo hacía para que los SS lo vieran, confiaran en él y no fuera peor la suerte de todos nosotros. A mí me dio una vez una bofetada que me hizo volar cuatro o cinco metros. Y yo se lo agradecí en el alma, porque me había pillado el sargento de la cocina metiéndole mano a las patatas y venía a por mí; a esos les costaba poco acabar contigo. Y César, que lo vio, vino disparado, me cogió y me empezó a insultar en alemán… Y paró al sargento”. El deportado murciano Francisco Griéguez resumía así las diferencias entre quedarse en Mauthausen-Gusen o formar parte del Comando César: “Con Orquín comíamos un poco más que en Mauthausen, no nos trataban tan mal y por la noche nos dejaban descansar”.

Este tipo de testimonios fueron decisivos para que no se formalizara una denuncia firme. Aun así, Orquín prefirió tomar distancias y se trasladó a Argentina, donde residió hasta su fallecimiento el 14 de febrero de 1988. Según Carles Senso, la investigación que ha desarrollado junto a Llin zanja definitivamente esas acusaciones: “Hay datos objetivos que niegan rotundamente lo que el discurso comunista dijo de Orquín. Son hechos contra opiniones. Publicamos en el libro las listas completas de los integrantes de los kommandos externos que capitalizó Orquín y en ellos la muerte es una excepción”.

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