Muere el malvado torturador franquista, Billy el Niño. (Se va de rositas)

Muere por coronavirus el expolicía acusado de torturas ‘Billy el Niño’

Juan Antonio González Pacheco era un símbolo de la represión franquista en los últimos años de la dictadura. Nunca fue juzgado, ni se le retiraron las medallas que recibió por los atroces actos que sus víctimas han narrado

Las víctimas de Billy el Niño lamentan que no se le haya sentado en el banquillo: “Se ha muerto y nos quedamos sin haber obtenido justicia”

Pedro Águeda

07/05/2020

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El expolicía Juan Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, ha fallecido a primera hora de esta mañana en una clínica madrileña aquejado de la Covid-19, han avanzado a eldiario.es fuentes policiales. 

González Pacheco, acusado de graves torturas, se encontraba ingresado en la clínica San Francisco de Asís desde hace varios días. La muerte se ha producido alrededor de las siete de la mañana. El expolicía padecía dolencias en el riñón.

Símbolo de la represión franquista contra la oposición democrática, la prescripción de los delitos evitó que González Pacheco fuera juzgado pese a los testimonios contrastados de sus palizas y vejaciones cuando estuvo destinado en la Brigada Político Social. Aun así sus víctimas no habían perdido todavía la esperanza de sentarlo en el banquillo.

Para que al menos declarara en la Audiencia Nacional, las víctimas del policía tuvieron que recurrir a la justicia argentina. Una jueza de Buenos Aires, María Servini, dictó una orden internacional de busca y captura por delitos de lesa humanidad, que no prescriben. En España ni siquiera fue detenido pese a la nota de Interpol. Fue llamado a declarar y la Audiencia Nacional declaró prescrita la causa desde hacía más de treinta años. 

La Sección Segunda de la Sala de lo Penal concluyó que no se trata de un delito de lesa humanidad “por más que los hechos descritos constituyan delitos de tortura a detenidos por un grupo determinado, aislado y concreto de funcionarios policial, al no constar que las mismas fueran parte de un ataque sistemático y organizado a un grupo de población”. Los denunciantes vinculaban las torturas sufridas como parte de la maquinaria represora puesta en marcha desde el 17 de julio de 1936, momento en el que un grupo de militares se sublevó a la República, el régimen legalmente establecido.

El actual Gobierno se comprometió a retirarle las medallas con las que había sido condecorado durante su carrera, algunas de ellas pensionadas, pero tampoco eso se llevó a cabo al haber sido concedidas de acuerdo a una Ley Orgánica de 1964 y las dificultades legales de actuar de forma retroactiva. 

En los últimos tiempos fue vinculado al caso Villarejo. Uno de los imputados confesó en sede judicial que proporcionaba datos a su “amigo” González Pacheco a los que accedía en su condición de funcionario en activo porque éste se sentía amenazado. ‘Billy el Niño’ tenía en aquellos años una empresa de seguridad mientras el policía imputado, Constancio Riaño, estaba destinado en la Comisaría General de Información y llegó a facturar 700.000 euros con la sociedad en ese mismo periodo.

La hoja de servicios del torturador ‘Billy el Niño’

El policía franquista Antonio González Pacheco cobró “premios” en metálico por la represión de los movimientos antifranquistas.

eldiario.es ha tenido acceso en exclusiva al expediente, hasta ahora secreto, en el que se detallan las felicitaciones y retribuciones económicas.

Entre los méritos está la “represión de incidentes callejeros producidos por grupos de estudiantes revoltosos” o detenciones de miembros del Partido Comunista tras la muerte de Franco.

El 25 de septiembre de 1975, este agente denunciado por torturas adelantó “500 puestos en el escalafón que le han sido concedidos por méritos”

Raquel Ejerique / Laura Galaup

18/12/2018

“Felicitación pública, con otros, y premio de 2.000 pts. por eficiente labor llevada a cabo en actividades estudiantiles”. Es el primer mérito del historial de Antonio González Pacheco, alias ‘Billy el Niño’, nada más ingresar en el Cuerpo General de Policía en plena dictadura. eldiario.es ha conseguido acceder a la hoja de servicios del agente más temido del franquismo. Un expediente hasta ahora secreto y que revela que el Estado gratificaba con reconocimientos públicos y premios en metálico la detención y represión de estudiantes y comunistas.

Consiguió ser funcionario en prácticas por oposición el 1 de septiembre de 1969. Tres meses después era subinspector segundo y, a partir de ahí, empieza una escalada de méritos basados en detenciones, desarticulación de grupos comunistas o represión de estudiantes en los años más intensos de las protestas callejeras en España. Su labor, además de ser premiada con felicitaciones públicas y muchas veces con dinero en metálico, le llevó a ascender “500 puestos” de golpe dos meses antes de la muerte de Franco. Es el 25 de septiembre de 1975 cuando su expediente, al que ha tenido acceso en exclusiva eldiario.es, refleja que “adelanta 500 puestos en el escalafón que le han sido reconocidos por méritos”. Además, desde 1972 a 1982 ha sido galardonado con cuatro medallas policiales que incrementaron su pensión un 50%.

El dinero extra que recibe durante la dictadura por sus servicios va desde 2.000 pesetas de los años 70 por la “detención de 25 miembros de la Comisión Coordinadora Estudiantil cuando celebraba una reunión ilegal y otros servicios importantes”, a las 20.000 pesetas por “desarticular el aparato de propaganda del FRAP”, el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota.

Otra detención que le fue reconocida, en 1971: “Premio de 3.000 ptas al lograr detener a varios agitadores juveniles, mezclándose entre ellos, siéndole ocupado a uno de ellos explosivos y barras de hierro, así como propaganda subversiva”.

“Eso de los explosivos y barras puede ser que tenga poco o nada que ver con la realidad”, cuenta Chato Galante, estudiante antifranquista, torturado por Billy el Niño, querellante contra el agente y detenido cuatro veces: “Los estudiantes actuábamos abiertamente en asambleas sabiendo que había chivatos e incluso policías metidos dentro, a veces decían que llevabas ese material, pero igual solo llevabas panfletos”.Detención de estudiantes tras un encierro en la Complutense, en 1975 EFE/VOLKHART MÜLLER La segunda detención de Chato fue la peor, en febrero de 1971. Sufrió las tácticas predilectas del policía Pacheco, como el ‘pasillo’, el ‘repasito’, el colgamiento de una barra, el ‘saco de golpes’ o la ‘bañera’. Esa ocasión fue “extremadamente violenta”, relata. Era febrero del 71, tenía 22 años. “Imaginar que en la sala de interrogatorios estaba sentada mi familia era la única forma de aguantar los golpes de Billy el Niño. Pero la imagen de los míos se difuminaba y perdía la conciencia del tiempo que llevaba allí. Fueron 14 días que a mí me parecieron 14 meses”.

 

“En Madrid había una represión muy fuerte” por la concentración de fuerzas y esa “radicalización de la juventud” que tiraba del carro, recuerda Galante. “Y porque el cuadro de Madrid gira más alrededor de Billy el Niño, que estaba especializado en los movimientos de izquierda o de extrema izquierda”. Los caminos del Chato y Billy se volvieron a cruzar y es probable que la felicitación pública que recibe el agente en enero de 1974 por la “detención de los componentes Comité Técnico de la Liga Comunista Revolucionaria” se refiera a Chato, que un mes antes había sido detenido: “Yo estaba en la dirección de este movimiento contra la dictadura, era a lo que se dedicaba Billy el Niño, a eso y a las organizaciones parapoliciales”.

Luis Suárez-Carreño, miembro en aquella época de ese colectivo comunista, también coincidió con González Pacheco. Asegura que fue torturado a principios de julio de 1973 por Billy el Niño. Esa no era su primera detención, ya que tres años antes ya había sido retenido. “Su sadismo y su crueldad eran vocacionales”, relató en una entrevista con eldiario.es  “Intentaba dominarte psicológicamente, transmitir que sabía mucho, en el plano personal, sobre la organización… Billy el Niño mostraba una pasión y un interés perverso y morboso sobre ciertos aspectos. Era su clave diferencial”. Pasó tres días en la Dirección General de Seguridad (DGS) de la madrileña Puerta del Sol y fue condenado a tres años de cárcel en Carabanchel por asociación ilícita y propaganda ilegal. Este activista fue el primer militante antifranquista que denunció estos hechos ante un tribunal español.

Durante el periodo en el que Suárez-Carreño asegura que fue torturado no figuran felicitaciones públicas a Billy el Niño. Meses después, en noviembre de 1973 su historial sí incluye un mérito por “detención [de] dirigentes Liga Comunista Revolucionaria”, en la que participaba este militante.

Suárez Carreño recuerda que una de sus detenciones coincidió con un miembro de la U.H.P., la Unión de Hermanos Proletarios. “[En el franquismo] era un grupo pequeño. No tenía mucha presencia en la Universidad, pertenecía a un entorno más sindical y de barrio”, apunta. Contra este colectivo también actuó González Pacheco. Según la documentación a la que ha accedido esta redacción, recibió en febrero de 1972 una recompensa de 2.500 pesetas por detener a sus componentes y “conseguir la desarticulación”.

Las 18 felicitaciones públicas por represión comunista y estudiantil en la hoja de servicios de este agente, denunciado por sus víctimas por las torturas que sufrieron y llamado a declarar por la jueza argentina que mantiene abierta la causa del franquismo en aquel país, suman 83.500 pesetas.

Durante el franquismo, el movimiento estudiantil consiguió grandes movilizaciones las semanas previas y posteriores al proceso de Burgos y tras la muerte de Franco, según relata la historiadora Javiera Errázuriz, que centró su tesis en el movimiento estudiantil en la década de los 70. González Pacheco actuó durante esa etapa contra el movimiento universitario. El mismo mes en el que se produjo el juicio de Burgos, la Dirección General de Seguridad felicitó al policía franquista por detener a una veintena de miembros de la Comisión Coordinadora Estudiantil. Ninguna de las fuentes consultadas por esta redacción ubica a este colectivo, y Pastor asegura que desde los órganos de la dictadura “a veces se inventaban los nombres” de los colectivos, algo que confirma también Galante.Asamblea de estudiantes en la Autónoma de Madrid, en 1976 EFE Errázuriz destaca que el movimiento estudiantil tenía mayor vinculación con los asuntos políticos que con los universitarios. Asimismo, reseña la importancia que tuvieron estos activistas en organizaciones de izquierdas. “El Partido Comunista siempre cuidó su relación con estos activistas porque le daban identidad a su organización”, incide. Esa relación se fue deteriorando durante la transición –según el relato de esta investigadora – “cuando el PCE apostó por posiciones más moderadas” que las defendidas desde la universidad. 

En la hoja de méritos de Billy el Niño aparecen mayoritariamente sus actuaciones contra estudiantes y contra grupos comunistas, con especial actividad contra la “Joven Guardia Roja”, el FRAP o la mencionada Liga Comunista Revolucionaria. También obtuvo 5.000 pesetas por “desarticulación Grupos de la Sindical Obrera O.S.O.” en 1975.

Represión tras la muerte de Franco

Pese a la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, el expediente del policía revela que la actividad represora continuaba. “El final de los 70 fueron años de muchas detenciones, manifestaciones por la amnistía, movimiento estudiantil… Solo en 1977 hubo 4.394 detenciones. En esa década seguía la represión y la detención de activistas”, cuenta el historiador Mariano Sánchez Soler.

Efectivamente, en la hoja de servicios del agente querellado por torturas se ve otro pago de 6.000 pesetas el 1 de diciembre de 1976 por la “detención de militantes del Partido Comunista de España”. Cuatro meses después de estas detenciones, en la Semana Santa del 77, se legalizó el partido.

Pero no todos los casos de premio tienen un origen claro. Por ejemplo, el expediente recoge un “premio de 3.000 pts., por su destacada actuación en el cumplimiento de una misión específica encomendada”. Sin más explicación.

El último apunte es del 14 de febrero de 1977, un premio sin asignación de dinero asociado a “su actuación en los hechos acaecidos el día 27 de septiembre pasado”, sin especificar a qué hechos se refiere. ¿Qué pasó ese día? Una huelga política en el País Vasco, una huelga de Correos en toda España y una explosión en la estatua de Franco instalada en la plaza del Ayuntamiento de Valencia (entonces, plaza del Caudillo). Aunque el documento público no especifica por qué motivo se le reconoce la labor, el historiador Antonio Camarero, que también fue retenido por el agente González Pacheco, ve probable que la mención oficial se haga por las huelgas en Euskadi, una zona de especial interés para las fuerzas y cuerpos de seguridad y con la que Billy el Niño estaba familiarizado.

 

Camarero explica que el contexto en el que actúa el agente y que recoge su expediente responde a un “estado de excepción que fue decretado en el País Vasco y que se extendió a toda España cuando se empiezan a reproducir movilizaciones en las universidades tras el asesinato de Enrique Ruano, el estudiante fallecido tras caer por una ventana mientras estaba detenido por la policía secreta franquista. En aquel momento las detenciones eran masivas”, comenta, así como las protestas en la calle. “Billy el Niño era uno de los policías de a pie de entonces, pero ha pasado a ser el icono vivo y emblemático de un sistema de tortura general que estableció la dictadura”.

Cuatro medallas y 18 felicitaciones: el historial de premios a ‘Billy el Niño’ que el Congreso ha aprobado desclasificar

El Congreso aprueba desclasificar el “expediente de actividad” del policía franquista Antonio González Pacheco, ya publicado por eldiario.es

 

DOCUMENTO | El historial del torturador ‘Billy el Niño’ recogido en su hoja de méritos

eldiario.es https://platform.twitter.com/widgets/follow_button.c63890edc4243ee77048d507b181eeec.es.html#dnt=false&id=twitter-widget-0&lang=es&screen_name=eldiarioes&show_count=false&show_screen_name=true&size=m&time=1588857413881

11/02/2020

Los letrados del Congreso han dado el visto bueno a la última petición del diputado EH Bildu Jon Iñárritu para desclasificar las medallas, condecoraciones y premios concedidos al torturador franquista Antonio González Pacheco, ‘Billy el Niño’, como había adelantado la Cadena SER y han confirmado fuentes parlamentarias a eldiario.es. El representante de la coalición vasca ha requerido el informe publicado por eldiario.es el 18 de diciembre de 2018, sobre el “expediente de actividad del torturador franquista, Antonio González Pachecho, Billy el Niño”.

eldiario.es accedió en exclusiva a la hoja de servicios del agente más temido del franquismo. Un expediente que había sido secreto hasta entonces y que revela que el Estado gratificaba con reconocimientos públicos y premios en metálico la detención y represión de estudiantes y comunistas.

El documento publicado por esta redacción, y citado en la consulta al Congreso por Iñárritu, consta de tres folios en los que se recogen las actuaciones de este agente franquista entre 1969 y 1977. En el documento figuran 18 felicitaciones públicas por represión comunista y estudiantil, así como “premios” en metálico por la represión de los movimientos antifranquista.

Entre las distinciones publicadas, la Dirección General de Seguridad le concedió remuneración extra por sus servicios, esas cantidades van desde 2.000 pesetas de los años 70 por la “detención de 25 miembros de la Comisión Coordinadora Estudiantil cuando celebraba una reunión ilegal y otros servicios importantes”, a 20.000 pesetas por “desarticular el aparato de propaganda del FRAP”, el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota.

Iñárritu ha tenido que reformular su pregunta para que sea aceptada, en la petición inicial solicitó la publicación de “la hoja de servicios con todos los destinos, medallas, ascensos, sanciones, condecoraciones y datos de interés”. Una semana después, se ha limitado a requerir el “expediente de actividad”.

Según fuentes parlamentarias, el PSOE y los letrados han dado el visto bueno a la nueva petición de información de Bildu, apoyada por Unidas Podemos. La Vicepresidencia de Derechos Sociales, liderada por Pablo Iglesias, llegó a solicitar un informe jurídico para analizar esta cuestión, después de que su partido se pronunciase en contra el pasado martes “por un vergonzoso error”, afirmaron los dirigentes de Unidas Podemos en ese momento.

El informe, adelantado por eldiario.es, encargado por Iglesias ha concluido que en la petición de Iñárritu no puede argumentarse que la petición afecte a datos especialmente protegidos del afectado. Este dictamen defendía la prevalencia del derecho a la información siempre que sirva al interés público frente al derecho a la intimidad, en los mismos términos que ha estipulado el Tribunal Constitucional.

Aun así, este informe sí que defendía en uno de sus últimos puntos “preservar, como sugieren los letrados del Congreso, aquellos datos especialmente protegidos en la Ley de Transparencia que en su artículo 15 se muestra contraria a la publicación de datos relacionados con las convicciones personales o íntimas del afectado”.

Cuatro medallas

Fuentes parlamentarias han explicado a eldiario.es, que la Mesa del Congreso ha dado luz verde a publicar información “referida exclusivamente a medallas”. En relación con estos documentos, esta redacción también ha publicado los expedientes oficiales que justifican que el policía franquista acusado de torturas recibiera cuatro medallas policiales, que le aumentan un 50% su pensión.

La primera medalla se le entregó en 1972, junto a decenas de policías y guardias civiles, “con motivo de la conmemoración del 18 de julio”. La segunda, por un secuestro de los Grapo Bajo en 1977. Esta distinción fue concedida por la liberación del presidente del Consejo de Estado Antonio María de Oriol y del teniente general Emilio Villaescusa.

Las siguientes dos condecoraciones ya se dispensaron en democracia. En 1980, por un “perfecto y admirable trabajo de vigilancia policial”, que realizó junto a otros tres agentes, el expediente destaca que “tuvieron la capacidad y serenidad suficiente para esperar el momento adecuado de intentar la detención sin riesgo para los transeúntes de”… La continuación del texto fue tapada con rotulador negro por la Dirección General de la Policía.

Finalmente, el policía franquista obtuvo su cuarta medalla por sentencia en 2012, después de pleitear para que el Gobierno de Zapatero le concediese esta distinción por pertenecer a la Brigada Central de Información. En 1982 este colectivo había sido distinguido con una medalla de plata al mérito policial, solicitó la condecoración y tras el rechazo del Ejecutivo socialista, consiguió que le diesen la razón en una sentencia de 2012. El ministro Ignacio Cosidó firmó el 11 de enero de 2012 la disposición para ejecutar la sentencia que permitió a Antonio González Pacheco disfrutar de su cuarta medalla policial pensionada.

Billy el Niño facturó 700.000 euros con su empresa de seguridad mientras recibía datos bajo cuerda de un mando policial

El inspector jefe Constancio Riaño declaró como investigado ante el juez del caso Villarejo y aseguró que lo hizo porque su “amigo” se sentía “amenazado”

Riaño estuvo destinado entre 2010 y 2016 en la sección dedicada a obtener información reservada de administraciones públicas y empresas privadas 

Billy el Niño ofreció trabajos de seguridad durante veinte años con Servicio de Prevención de Atentados y Secuestros, finiquitada el año que se jubiló Riaño

Pedro Águeda https://platform.twitter.com/widgets/follow_button.c63890edc4243ee77048d507b181eeec.es.html#dnt=false&id=twitter-widget-0&lang=es&screen_name=pedroagueda&show_count=false&show_screen_name=true&size=m&time=1588857501779

21/11/2019

La empresa de seguridad de Antonio González Pacheco, Billy el Niño, facturó casi 700.000 euros durante el periodo en que el inspector jefe Constancio Riaño, imputado en el caso Villarejo, estuvo destinado en la sección encargada de recabar datos confidenciales de empresas privadas y administraciones públicas, entre 2010 y 2016. Riaño confesó ante el juez Manuel García-Castellón que había entregado datos de matrículas y teléfonos a su “amigo” Billy el Niño y añadió que lo hizo porque el policía acusado de torturas se sentía “amenazado”.

Constancio Riaño está imputado en el caso Villarejo por los indicios hallados por la investigación de cómo utilizó su puesto en la lucha antiterrorista para entregar información confidencial bajo cuerda a la banda del comisario encarcelado con la que ésta elaboraba dosieres que luego vendía a precios millonarios. 

Billy el Niño goza de una pensión como inspector de Policía engordada por las medallas al mérito concedidas durante su carrera. Un informe encargado por el Ministerio del Interior concluye que González Pacheco ha incrementado su pensión un 50% gracias a esas condecoraciones. Además, durante casi dos décadas, el policía sumó a esos ingresos los obtenidos por Servicio de Prevención de Atentados y Secuestros (SPAS S.L), una suerte de consultora de seguridad que, según fuentes policiales, también elaboraba informes contra terceros. 

Riaño declaró como investigado ante el juez Manuel García-Castellón el pasado 23 de septiembre. El magistrado tiene en su poder correos electrónicos que evidencian su relación con Antonio Bonilla, otro policía retirado y colaborador de Villarejo que está imputado en varias piezas separadas de la causa. En esos correos se incluyen archivos adjuntos que muestran cómo Riaño facilitaba al clan de Villarejo datos de carácter reservado y confidencial de organismos públicos, empresas telefónicas y de bancos como BBVA y Bankia.

La tesis de Riaño ante el juez fue que él facilitaba esa información a Bonilla por orden de su superior directo, el comisario Enrique García Castaño, uno de los principales imputados en la causa, porque creía que eran para investigaciones antiterroristas. García Castaño niega que él ordenara a Riaño entregar esa información al colaborador de Villarejo.

En el turno de preguntas del abogado de García Castaño, el letrado preguntó a Constancio Riaño si además de a Bonilla había facilitado información confidencial a algún policía más. “Ya sé por dónde va”, comenzó a contestar Riaño, advertido por la información de El Mundo según la cual García Castaño había contado al juez en una declaración anterior que Riaño colaboraba con González Pacheco. 

En ese momento, el inspector jefe Constancio Riaño defendió, primero, que los datos que entregó a Billy el Niño eran para que se protegiera de los seguimientos y el supuesto acoso que estaba viviendo. También aseguró que la información que facilitó a su “amigo” no era confidencial porque cualquiera puede obtener el titular de una matrícula pagando “dos euros y medio en Tráfico”. A continuación, reconoció que también averiguó el titular de números de teléfono para González Pacheco. Por último, afirmó que lo hizo porque su “amigo” no podía acudir a la policía por el “desprestigio” al que le han sometido los medios de comunicación.

Constancio Riaño dejó la Policía para convertirse en jefe de Seguridad de La Caixa en Barcelona durante dos décadas. Según fuentes de la lucha antiterrorista, en 2010 volvió a entrar en la puerta giratoria para regresar al Cuerpo y ser destinado al frente de la Sección de Relaciones Institucionales de la Comisaría General de Información (CGI), la estructura antiterrorista.

En esa Sección, una decena de inspectores obtienen datos de bancos, telefónicas, administraciones públicas y cualquier organismo a petición de cualquier unidad del Cuerpo. Relaciones Institucionales está enmarcada en la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) que mandaba Enrique García Castaño, conocido en la Policía como ‘El Gordo’.

Riaño llegó a la CGI en 2010 y permaneció allí hasta su jubilación en 2016. El año de su aterrizaje en la policía antiterrorista, la empresa de González Pacheco facturó 141.581,66 euros. Los ingresos superaron los 100.000 euros hasta 2012, pero a partir de ese año fueron cayendo progresivamente por debajo de esa cifra, hasta los 53.642,62 euros de 2016, último ejercicio en el que presentó cuentas. En total, 684.663,01 euros en los seis años que Constancio Riaño estuvo al frente de la sección que conseguía información confidencial de administraciones y empresas privadas.

El triángulo del tráfico de información confidencial

Constancio Riaño dejó otro detalle de relevancia en su declaración. El inspector jefe jubilado no negó haber facilitado más información confidencial a otros expolicías distintos a Billy el Niño o Villarejo. Esa respuesta ambigua adquiere más relevancia si se coloca sobre el triángulo que forman los policías en activo, con acceso a información reservada; los que dejan el Cuerpo para trabajar en grandes empresas y bancos; y un tercer grupo, que funda empresas de seguridad para las que los datos confidenciales son una valiosa mercancía. 

“Además de a Billy el Niño, ¿ha ayudado, como dice usted, a otros policías que no se encontraban en actividad?”, preguntó el abogado de García Castaño a Constancio Riaño en la Audiencia Nacional. “Solo a él”, respondió en un primer momento el policía investigado. “¿Solo al señor Billy el Niño?”, insistió el abogado. Y Riaño matizó: “Creo que sí”. “¿Fue una excepción que hizo usted por humanidad?”, inquiere el letrado. “Puede ser”, respondió Constancio Riaño.

El policía acusado de torturas Billy el Niño estuvo cobrando premios del Estado hasta 1980

La hoja de servicios completa del agente franquista, que publica íntegra eldiario.es, revela que recibió cincuenta “felicitaciones públicas” y cuarenta premios en metálico por sus labores desde la dictadura a la democracia

La represión contra estudiantes u opositores al franquismo se compensaron: le dieron 2.000 pesetas en 1972 por detener a “estudiantes revoltosos” o 20.000 en 1975 por la “desarticulación de aparato de propaganda del FRAP”

Además, el Estado le promocionó dos veces y le subió “mil puestos” en el escalafón justo después de las primeras elecciones democráticas

Raquel Ejerique https://platform.twitter.com/widgets/follow_button.c63890edc4243ee77048d507b181eeec.es.html#dnt=false&id=twitter-widget-0&lang=es&screen_name=raquelejerique&show_count=false&show_screen_name=true&size=m&time=1588857642306

30/09/2019

La hoja de servicios completa del policía franquista Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, revela que no solo fue premiado por la dictadura y no solo con las cinco medallas que se le conocen. Pese a ser un símbolo de la represión española, recibió dinero público extra y reconocimientos del Estado desde que entró en el cuerpo de policía en 1969 hasta el 1 de julio de 1980. En el expediente completo, hasta ahora secreto y que publica este martes íntegro eldiario.es (puedes consultarlo al final de esta información), se refleja que la trayectoria de González Pacheco está llena de honores y premios en metálico que le dio el Estado en dictadura, durante la transición y ya en democracia. El mismo policía ha recibido 36 querellas por tortura y maltrato.

El documento tiene una parte legible a la que consiguió acceder este medio (se puede consultar aquí), y una parte censurada, del 14 de febrero de 1977 hasta 1980, porque así la ha entregado la Dirección General de la Policía después de que el Consejo de Transparencia le haya conminado a liberar esa información. El organismo policial había iniciado una batalla legal con eldiario.es que ha durado meses y con la que quería evitar su publicación. Finalmente ha tenido que entregar el expediente, pero lo ha enviado prácticamente tachado en negro. Aun así, se ve claramente que el policía recibe “felicitaciones públicas” y premios por operaciones constantemente. El último reconocimiento del Estado a este activo del franquismo está fechado el 1 de julio de 1980, cuando recibe “felicitación pública, con otros, y premio de”. Lo demás es ilegible.

En los once años de servicio que figuran en su historial policial, Billy el Niño recibió cincuenta felicitaciones públicas (en solitario o junto a otros agentes) y fue recompensado cuarenta veces con “premios” en metálico que van desde las 2.000 pesetas por detener a “estudiantes revoltosos” en 1972 a las 20.000 pesetas por “desarticulación de aparato de propaganda del FRAP”, el Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico, en 1975. Es la actuación por la que el policía recibió la mayor remuneración de las que figuran en la parte legible de su hoja de méritos.

Además de estos honores y dinero público, el 25 de septiembre de 1975 se asciende “por elección a este funcionario adelantando 500 puestos en el escalafón que le han sido reconocidos por méritos”. Dos años más tarde, ya en la transición y con la desaparición de la Brigada Político Social en la que cometió las tropelías denunciadas, es integrado como “Jefe de Grupo de la Brigada de Operaciones de la Comisaría General de Información”, como consta en su expediente. Unos meses más tarde “se dispone el ascenso escalafonal de mil puestos”. Abandonó el servicio en los años 80 para pasar a trabajar como jefe de seguridad en empresas privadas.

A todos estos reconocimientos sucesivos hay que sumarles las cuatro medallas policiales que se le han concedido (1972, 1977, 1980, 1982), que le han reportado un aumento de su pensión del 50%, y que también figuran en este expediente. Además, tal y como publicó este lunes eldiario.es, tiene una quinta medalla, hasta ahora desconocida, que le entregó el Ejército en 1977 y que figura también en su hoja de servicios.

Las víctimas de Billy el Niño

Los “méritos” policiales del exagente Antonio González Pacheco que constan en su brillante hoja de servicios tienen una cara B mucho más turbia en las denuncias públicas y judiciales de sus víctimas. Por ejemplo, a Rosa García Alcón, que militaba en la Federación Universitaria Democrática Española (FUDE), la metió en los calabozos de la Brigada Político Social en 1975, cuando tenía en su poder ya una medalla policial, 17 felicitaciones públicas y 14 premios en metálico: “Me llamaba puta, guarra, disfrutaba imponiendo el terror. No recuerdo que me preguntara nada, solo que me pegaba como un loco”. Rosa lo denunció.

Chato Galante sufrió las tácticas predilectas del policía, como el ‘pasillo’, el ‘repasito’, colgamiento de una barra, el ‘saco de golpes’ o la ‘bañera’. Era febrero del 71, y él tenía 22 años. “Imaginar que en la sala de interrogatorios estaba sentada mi familia era la única forma de aguantar los golpes de Billy el Niño”, relataba a este medio. Roser Rius, Enrique del Olmo, Jesús Rodríguez, Esteban Cabal y Francisco Javier Maestro, militantes antifascistas, fueron detenidos entre los años 1971 y 1977 y sometidos a todo tipo de violencias cuando tenía ya en su poder dos medallas policiales y la del Ejército. Son los últimos en denunciar al exagente en una querella conjunta por torturas. De momento, ninguna de las denuncias contra el expolicía ha prosperado, ya que los tribunales consideran que los hechos han prescrito, y solo un juzgado ha admitido a trámite una de ellas. Tampoco se ha extraditado a Billy el Niño como pidió la jueza argentina María Servini, que instruye una causa contra el franquismo en aquel país, ya que la Audiencia Nacional alegó también que los delitos habían prescrito y que no se podían calificar como delitos de lesa humanidad.

El relato de las víctimas de Billy el Niño, el “sádico terrorista de la tortura” que daba un trato ‘especial’ a las mujeres

Antonio González Pacheco, que, según sus víctimas, “disfrutaba imponiendo el terror”, cuenta con cuatro medallas que elevan su pensión un 50%

Rosa García Alcón fue torturada durante seis días en los calabozos de la Puerta del Sol: “Me dijeron que me iban a violar, tenía 18 años, era una niña”

Felisa Echegoyen también sufrió el trato especial del expolicía franquista: “se acercaba a tu cara y te echaba el aliento, era repulsivo, olía a alcohol”

Juan Miguel Baquero https://platform.twitter.com/widgets/follow_button.c63890edc4243ee77048d507b181eeec.es.html#dnt=false&id=twitter-widget-0&lang=es&screen_name=JuanmiBaquero&show_count=false&show_screen_name=true&size=m&time=1588857802970

25/06/2018

Las víctimas de Billy el Niño no olvidan el castigo recibido. Las tácticas del expolicía de la Brigada Político Social (BPS) lo convertían en un “sádico terrorista de la tortura”, según sus declaraciones. El agente Antonio González Pacheco, condecorado con una medalla al mérito policial, “disfrutaba imponiendo el terror”. Y daba, además, un trato especial a las mujeres.

Como a Rosa, una “niña” de 18 años en 1975 a la que Billy el Niño amenazó con violar, según su testimonio. O Felisa, detenida un año antes, que llegó a sufrir un colapso por la continua sucesión de golpes a la que fue sometida. Ellas son algunas de las querellantes contra el más famoso torturador de la BPS que actuaba en los calabozos de la Dirección General de Seguridad (DGS) en la Puerta del Sol.

De las siete denuncias presentadas en Madrid por represión policial en un contexto de crímenes contra la humanidad, seis no han sido admitidas a trámite. Todas están recurridas y queda por decidir la primera querella, de Luis Suárez-Carreño.

La justicia española alega que el delito de tortura ha prescrito. Que el castigo a presos políticos antifranquistas no era un ataque sistemático contra una parte de la población requisito indispensable para considerar los hechos como imprescriptibles, y que por tanto no existe delito de lesa humanidad. Los jueces han archivado seis de las siete querellas contra Billy el Niño y el Gobierno de Pedro Sánchez estudia retirar la condecoración con la que el agente cobra un aumento en su pensión.

“Me decía puta, guarra”

Agosto de 1975. Rosa es una joven estudiante de 18 años. Viste un vestido de verano, corto. Es de noche, hace calor. Dos policías de paisano la detienen y la llevan a la DGS. La recibe Billy el Niño. A golpes y puñetazos, según la versión de la víctima. “Lo que más recuerdo era su boca, muy grande, cómo la acercaba a mi cara y me gritaba… más que temor me producía asco. Olía muy mal, era muy desagradable. No recuerdo que me preguntara nada, solo que me pegara como un loco”. Es el bautizo de Rosa García Alcón en la sala de torturas de la BPS.Rosa García Alcon. “Me decía puta, guarra. Era muy despectivo con las mujeres, muy machista. Y disfrutaba imponiendo el terror. Se le veía en los ojos”. Rosa militaba en la Federación Universitaria Democrática Española (FUDE) perteneciente al Frente Revolucionaria Antifascista y Patriota (FRAP). Casi 43 años después cuenta a eldiario.es aquel episodio que marcó su vida. Seis días de tortura en los calabozos de la Puerta del Sol. El relato está salpicado por escenas de una crudeza extraordinaria y la voz se entrecorta a ratos al otro lado del hilo telefónico.

“Una noche me sacaron en un coche. Iba Billy el Niño y tres policías más. Decían que me iban a enseñar un piso franco que habían localizado. En el trayecto me amenazaron diciendo que me iban a llevar a la Casa de Campo, me iban a violar y me dejarían por ahí. Que mi familia nunca más sabría de mí”. ¿Violencia sexual? “Imagínate. Con 18 años recién cumplidos, esposada en un coche con cuatro hombres… era una niña. Cuando me tiraban al suelo en los interrogatorios, como iba con un vestido, decían ‘mira, que nos lo enseña todo la guarra’, esas cosas”.

Al llegar al supuesto piso franco la usaron de escudo humano. “Billy el Niño me puso la pistola en la cabeza”, dice Rosa. “Recordar es duro”, admite. “Una vez a uno le daría un ataque de locura porque entró gritando y me dio con una silla en la cabeza, por la espalda. Caí al suelo medio inconsciente. Le dijeron ‘que la vas a matar’. Todos [los agentes de la BPS] eran muy salvajes”.

Era un sádico terrorista de la tortura”

Octubre del año 1974. Felisa cae varias veces detenida. La primera, el día 5, solo la fichan. No tenía antecedentes. Tres días después derriban la puerta de su casa. Recibe el trato “típico”, cuenta la víctima a este periódico. “Me sacan tirando del pelo, con puñetazos, patadas… Y me sacan por la ventana. Creyendo que me iban a tirar pido auxilio gritando. Billy el Niño me metió un pañuelo en la boca, hasta la garganta”.Felisa Echegoyen con la querella interpuesta contra Billy el Niño. | CEAQUA Felisa Echegoyen destruyó la documentación que tenía antes de que los agentes de la Brigada Político Social irrumpieran en su domicilio. Billy el Niño estaba obsesionado con la vietnamita. “Esta hija de puta ha quemado la multicopista, la cabrona”, gritaba. “Estaba histérico”, recuerda la denunciante. Al rato yace tirada en una celda de la DGS. Felisa está “aterrorizada”.

Vive “subidas y bajadas continuas” de calabozos a salas de interrogatorio. “Billy el Niño era un sádico terrorista de la tortura, disfrutaba muchísimo, se le veía en la expresión”, apunta. Y certifica el tratamiento especial con las mujeres: “Se acercaba a tu cara y te echaba el aliento, que era repulsivo porque olía a alcohol. Esto a las mujeres nos lo hacía bastante. Quería hacernos más pequeñas todavía, como si él fuera un monstruo grandioso a tu lado”.Billy el Niño. | EFE Felisa rememora “la expresión, el ímpetu que tenía, la forma en que se echaba encima”. A las detenidas, subraya, “nos daba un trato especial”. Someter a los militantes antifranquistas era un objetivo. “Mientras más humillada te sentías más les gustaba, se les veía satisfechos”, asegura. Un día Billy el Niño está “fuera de sí”. El cuerpo magullado de Felisa recibe más y más golpes. Hasta que sufre un colapso por el duro castigo. “Me coge un ataque que me quedo totalmente rígida, no podía mover ningún músculo, me dieron una pastilla y ya no me volvió a interrogar Billy el Niño”

Las medallas a torturadores, “una vergüenza”

Antonio González Pacheco sigue condecorado por el Estado español, agradecido a sus servicios profesionales. “Una medalla al mérito policial porque hizo todos los méritos que quiso, los que le pidieron y los que no, pero no solo se la deberían quitar a él, no es el único, son montonazos de ellos a los que condecoraron porque en cada ciudad o región tenían su propio Billy el Niño”, explica Felisa Echegoyen. “Es una vergüenza que esto se mantenga con dinero de todos”, añade.

“Eran sus esbirros [los agentes de la BPS] y hacían muy lo que les pedían”, opina Rosa García. Los premios y reconocimientos son normales en una dictadura, expone. “Si hay cientos de miles de personas desaparecidos en cunetas fíjate qué le pueden importar una medalla. Desde su punto de vista era lo más lógico condecorar a un torturador”.

Frente al régimen de Franco, dice, “no hubo un pueblo consentidor y amordazado” y sí gente que luchó “cuando pudo y como pudo”. Rosa se queda con una frase: “para los demócratas luchar contra una dictadura no es una opción, es un deber”. Como entendían tantos. Es el caso de Luis Suárez-Carreño, que presentó la primera querella en España contra Billy el Niño. “El sadismo y la crueldad de Billy el Niño eran vocacionales”, decía en una entrevista a eldiario.es.Chato Galante, víctima de las torturas de Billy el Niño. | S.P. Chato Galante también vivió en sus carnes el empeño de González Pacheco con los presos políticos y militantes antifranquistas. Chato sufrió las tácticas predilectas del policía, como el ‘pasillo’, el ‘repasito’, colgamiento de una barra, el ‘saco de golpes’ o la ‘bañera’. Su segunda detención fue “extremadamente violenta”. Era febrero del 71, tenía 22 años. “Imaginar que en la sala de interrogatorios estaba sentada mi familia era la única forma de aguantar los golpes de Billy el Niño. Pero la imagen de los míos se difuminaba y perdía la conciencia del tiempo que llevaba allí. Fueron 14 días que a mí me parecieron 14 meses”, contó al tiempo que la justicia española rechazaba la solicitud de extradiciónArgentina del expolicía y su compañero de la Guardia Civil Jesús Muñecas Aguilar.

“Billy el Niño apretó la pistola contra mi pecho mientras gritaba que me iba a matar”, sostiene Willy Meyer, también víctima de torturas durante el franquismo. El exeurodiputado de IU relataba en una entrevista su detención en 1972 por la antigua Brigada Político Social, en la que participó González Pacheco. “Era un hombre con una vida bastante turbia. Sabíamos que se cebaba con los movimientos estudiantiles y que utilizaba la tortura para conseguir información”, aseguraba. Hoy, Billy el Niño sigue condecorado con una medalla al mérito policial y sin que sus presuntos delitos sean juzgados.

Publicado por saltimbanquiclicclic

Tres novelas publicadas, fotografía, pintura, artículos periodísticos, actualidad....

Un comentario en “Muere el malvado torturador franquista, Billy el Niño. (Se va de rositas)

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