El rey de la comedia

Buster Keaton, el rey de la comedia que acabó destronado víctima del alcoholismo y el cine sonoro

ElMundo

LUIS FERNANDO ROMO

Lunes, 5 octubre 2020 –

El actor Buster Keaton.
El actor Buster Keaton. ARCHIVO
  • Los orígenes del cine mudo parieron las primeras estrellas fabricadas en celuloide… Charles Chaplin, Lillian Gish, Valentino, Gloria Swanson, Theda Bara, Ramón Novarro, Pola Negri y un sinfín de nombres que, con la llegada del sonido, algunos de ellos se convirtieron en un mero recuerdo.

Pero entre ellos hay que destacar a Buster Keaton, uno de los grandes reyes de la Slapstick comedy que nació un 4 de octubre de hace 125 años y que protagonizó su primer largometraje, Amores contrariados, hace exactamente un siglo.

El actor aprendió los gajes del oficio al trabajar en los vaudevilles de su familia con los que debutó con solo nueve meses. Sus progenitores aprovechaban la facilidad del muchacho para caerse, doblarse y golpearse para hacer caja, por lo que fueron acusados de explotación infantil. En uno de los shows de The Keatons colaboraba Harry Houdini, uno de los mejores ilusionistas del mundo quien, según la leyenda, bautizó al pequeño con el nombre de Buster. Al parecer, el crío se cayó desde una altura considerable sin hacerse prácticamente un rasguño, ante lo que el mago exclamó “that was a real buster!” (menudo porrazo).

Keaton, al fondo, comparte escena con Charles Chaplin en Candilejas.
Keaton, al fondo, comparte escena con Charles Chaplin en Candilejas.

Roscoe ‘Fattie’ Arbukle, un gordinflón divertido que firmó el primer contrato de un millón de dólares con un estudio vio su potencial y rodaron una decena de cortos. Pero en 1921, aquella pareja se disolvió. Fattie cayó en desgracia. Fue acusado de violar y asesinar con una botella de refrescos a la desconocida actriz Virginia Rappe, que posteriormente falleció en un hospital. Considerado el primer gran escándalo de lo que Kenneth Anger denominó el Sodoma y Gomorra de California, este fatídico acontecimiento asfaltó el camino al éxito de Keaton.

Logró el arte de no sonreír jamás ante la cámara, por lo que le apodaron Cara de palo y fue conocido porque, salvo en una ocasión, jamás dejó que le doblaran en las escenas peligrosas. La ‘era del jazz’ fue su máxima etapa de esplendor, entre las que destacan, El moderno Sherlock Holmes (1924), Siete ocasiones (1925) y, sobre todo, El maquinista de la general (1926), uno de los mejores clásicos de la historia del cine.

Mientras el público reía sus gracias, en lo personal estaba amargado porque su primera mujer y madre de sus dos únicos hijos, Natalie Talmadge, era tremendamente caprichosa y se empeñaba en mostrar su estatus. Gastaba 900 dólares semanales en ropa y odiaba vivir en alquiler, por lo que Keaton compró un enorme rancho. Natalie se quejó porque no había cuartos específicos para la servidumbre. Siempre quiso competir con el ostentoso estilo de vida de sus hermanas, las celebérrimas intérpretes Constance y Norma.

El actor se tuvo que bajar los pantalones para comprar una mansión de estilo italiano de 1.600 metros cuadrados en Beverly Hills con pasadizos secretos, habitaciones ocultas, sala de proyección, una enorme piscina… En aquel momento ganaba 3.500 dólares a la semana (el doble de lo que ganaba un trabajador al año) y la propiedad le costó 300.000 dólares.

Keaton, en una escena de la película Siete ocasiones.
Keaton, en una escena de la película Siete ocasiones.

Enseguida llegó su ocaso. Tanto en lo personal como en lo profesional. En 1928 firmó un contrato exclusivo con la Metro Goldwyn Mayer (MGM) -su lema fue más estrellas que en el cielo- que lejos de proporcionarle lujo y oropel, le provocó depresiones, adicción al alcohol y problemas para conciliar el sueño. La invención del sonido y los gustos de la audiencia habían cambiado tanto que Keaton no supo adaptarse, así que invertía su tiempo asesorando en sketches no acreditados a los hermanos Marx.

Su primer matrimonio terminó acabó en 1932 y posteriormente se casó en dos ocasiones más. Olvidado y vejado por la industria, Keaton empezó a volverse loco porque no se sentía valorado. Hasta que Billy Wilder le rescató para intervenir en El crepúsculo de los dioses (1950), lo que provocó que la televisión se interesara por él y empezara a generar nuevamente dinero. En 2018, el director Peter Bogdanovich le rindió un homenaje con el documental El gran Buster. El actor falleció a los 70 años a causa de un cáncer, en 1966.

Publicado por saltimbanquiclicclic

Tres novelas publicadas, fotografía, pintura, artículos periodísticos, actualidad....

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