Sacerdete

MUNDIARIO

Celibato y abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia

Luis Calero | 13 de septiembre de 2018


Pintada anónima alusiva a los abusos sexuales del clero. / VN Digital

Pintada anónima alusiva a los abusos sexuales del clero. / VN Digital

El celibato no debería existir como un mandato obligatorio para los curas, pues de esta forma tendrían la opción de canalizar su natural impulsividad sexual mediante formas socialmente aceptadas y no extraviarla por derroteros miserables e indecentes.

El goteo imparable de informes que en todo el mundo van comprometiendo a la Iglesia Católica en la comisión de abusos deshonestos contra menores lleva al Ficcionario de esta semana a reflexionar sobre el problema, hasta llegar a la conclusión de que no es sensato imponer normas propias de espíritus puros a cuerpos constituidos de carne.  

sacerdete. Cura que realiza miramientos y tocamientos impuros, generalmente a menores y adolescentes. Como ha denunciado hace poco en un artículo de prensa el teólogo español Juan José Tamayo, la pederastia es “el mayor escándalo de la Iglesia católica durante el siglo XX y principios del XXI y el que más la desacredita“. A su juicio, no se trata de un mal ocasional, sino de un cáncer con metástasis extendido por todo el cuerpo eclesiástico, afectando a cardenales, obispos, sacerdotes, miembros de la Curia romana, de congregaciones religiosas y educadores de diferente grado en seminarios, noviciados y colegios religiosos. Esta ostensible malignidad ha revelado, en su opinión, tres paradojas insoportables: la primera es que quienes se presentaban como modelo de entrega a los demás, en realidad se entregaban demasiadas veces al ejercicio de conductas depravadas y criminales contra personas indefensas; la segunda es que quienes se consideraban expertos en la educación moral emplearon tal excelencia y posición para aplastar la dignidad de niños y adolescentes que sus padres les confiaban; y la tercera es que quienes se erigían en guías espirituales para la salvación de las almas se dedicaron demasiadas veces a anular sus mentes y pervertir sus conciencias. Es indudable que el Vaticano y las altas instancias eclesiásticas conocían tan perversas y humillantes prácticas, pero preferían mirar para otro lado y ser ellos los que, bajo amenazas con severas penas, imponían el silencio a los denunciantes. Nada les importaron los irreparables daños físicos y psíquicos causados a las víctimas, ni mostraron nunca la más mínima señal de arrepentimiento o contrición, lo que suponía una nueva y más brutal agresión si cabe. Esta permisividad de los delitos -sólo condenados raramente con incomprensible tibieza (habitualmente, reduciéndose a un cambio de parroquia)- convirtió la pederastia, según Tamayo, en “una práctica legitimada estructural”. Ahora bien, nos preguntamos nosotros, ¿qué es lo que lleva a un sacerdote a convertirse en un abusador sexual de menores? Cabe decir, en principio, que aunque la mayoría de los abusadores sexuales de menores no guardan relación con el clero y el número de sacerdotes y religiosos pedófilos probablemente no representan más del 5% del total de sus miembros, ellos solos se bastan para generar una gran cantidad de víctimas, pues una vez consumado el primer abuso y superada la barrera de la inhibición moral, muchos de ellos normalizan su práctica con una o varias víctimas diferentes. La existencia, patrocinada por la Iglesia, de regímenes de formación y convivencia cerrados (como seminarios e internados), el conocimiento por parte de los responsables de la debilidad de los lazos familiares de muchos de los niños y adolescentes a su cargo y el tradicional e incuestionado prestigio moral del clero podrían explicar la relativa facilidad con que se han venido produciendo estas conductas, cuyo número definitivo, si bien resulta ahora imposible de calcular -pues no paran de aflorar casos en multitud de países; las últimas cifras, procedentes de Alemania, añaden 3.677 nuevas víctimas abusadas por 1.670 religiosos-, sabemos ya que alcanzará dimensiones escandalosas. Y aunque en los casos de pederastia pueda subyacer una atracción anómala por los menores -que también se puede expresar, obviamente, en un contexto distinto del eclesiástico-, parece inevitable relacionar los problemas de incontinencia sexual que experimentan los religiosos abusadores con su obligación de acatar el celibato. Ya lo advirtió Freud: cargar la conciencia con deberes imposibles de realizar sólo sirve para producir patologías, individuos desdichados y mentes enfermas. Un precepto como el celibato, tan contrario a la propia naturaleza humana -no lo olvidemos, sexualmente constituida-, no debería existir como un mandato obligatorio para los curas, pues de esta manera tendrían la opción de canalizar su natural e irreprimible impulsividad sexual mediante formas socialmente aceptadas, como el matrimonio, y no extraviarla por derroteros miserables e indecentes. Máxime si consideramos que ni siquiera su justificación es de procedencia divina, pues los primeros intentos de implantarlo no aparecen hasta unos trescientos años después de Cristo y la imposición definitiva de la norma tuvo que esperar hasta los Concilios de Letrán del s. XII. El periodista Pepe Rodríguez, en un esclarecedor libro titulado La vida sexual del clero, sólo encuentra una justificación economicista del celibato. Por dos razones: en primer lugar, un sacerdote célibe es más barato de mantener que un sacerdote con familia; y, en segundo lugar, si no hay viuda ni hijos a los que pueda dejar su herencia, siempre podrá hacerse cargo la Iglesia, que incrementaría así su patrimonio institucional.

sacrificcio. Abnegación fingida.

sacrossanto. (angl.). Dícese de la carrera de obstáculos que transcurre a través de los campos sagrados y santos.

sakeops. Pillajes que en Egipto desvalijaron por completo la Gran Pirámide. Cuentan antiguos relatos que los malhechores pudieron oír, retumbando entre los corredores y cámaras, la voz amenazante de otro faraón: ¡Kefrenen! ¡Kefrenen! De poco sirvió.

salahrio. Remuneración que percibe el futbolista egipcio Mohamed Salah, cuyo actual equipo es el Liverpool.

salbabydas. (angl.). Pequeño flotador de forma anular que permite a los bebés mantenerse a flote en la superficie del agua.

salbaje. Mandato que se utiliza para indicar a un bárbaro que descienda del árbol en el que está subido. Lo que no significa que sólo los bárbaros puedan, gustosos, subirse a los árboles. Ahí está Cósimo, el barón rampante de Italo Calvino.

salbar. 1. Librar a un bar del riesgo de desaparición. 2. Librar a alguien de un riesgo al alba. 2. Ante una situación de peligro inminente, poner sobre seguro a Alba.

saliba. Sustancia segregada en la boca de las abejas mientras chupan el cáliz de las flores.

Sanchez. Cualidad de Sancho, que por ser más bien rechoncho impuso la anchura al apellido correspondiente.

sándalia. Calzado compuesto de una suela de madera de sándalo muy olorosa sujeta por correas. Hecho a posta para los pies malolientes.

sanedrink. (angl.). Consejo supremo de los judíos donde se decidía si era o no voluntad de Dios que los hombres, y no sólo los sacerdotes, bebiesen alcohol y en qué cantidades. @mundiario

Publicado por saltimbanquiclicclic

Tres novelas publicadas, fotografía, pintura, artículos periodísticos, actualidad....

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