Santa Pederastia (Patrona de pederastas y pedófilos católicos)

Santa Pederastia (Patrona de pederastas y pedófilos católicos)

El Obispado de Lleida solicita un certificado antipederastia al personal que esté en contacto con niños

La medida afecta a sacerdotes, catequistas, monitores y voluntarios

ElPlural

Vie, 27 Mayo 2016

El Obispado de Lleida ha iniciado ya el proceso para que todos los profesionales o voluntarios que realizan tareas pastorales en contacto con niños o jóvenes obtengan el Certificado Negativo del Registro Central de Delincuentes Sexuales.

La diócesis da de plazo hasta septiembre a las parroquias, delegaciones y otros servicios pastorales para entregar la documentación de los solicitantes a la Secretaría General del Obispado de Lleida atendiendo así a Ley 26/2015 de modificación el sistema de protección a la infancia y la adolescencia. Un proceso que afectará a 80 sacerdotes de la diócesis y a otras 500 personas, incluido el prelado, según ha publicado este viernes el diario ‘Segre’.

Decreto que en todas las parroquias, comunidades y delegaciones, se obtenga un certificado negativo del Registro Central de Delincuentes Sexuales de todos los profesionales o voluntarios que realicen tareas pastorales en contacto con niños o jóvenes (presbíteros, religiosos y laicos)”, señala el Obispo Salvador Giménez Valls.

 Tal y como se recoge en la página web de Obispado la Ley 26/2015 de modificación el sistema de protección a la infancia y la adolescencia, que entró en vigor en agosto de 2015, crea la necesidad de acreditar que todas las personas en contacto habitual con menores no han sido condenadas por sentencia firme por algún delito de naturaleza sexual. Esta normativa es de aplicación a todas las actividades con menores de edad, adolescentes y jóvenes, entre los 0 y los 17 años. También, por tanto, a las actividades que se generan en las parroquias, comunidades y delegaciones diocesanas. Entre otros,  afecta a monitores de ocio, catequistas, voluntarios y profesionales de la Diócesis que tengan contacto habitual con menores.

Juan Carlos I el último representante en España de la banda de borrachos, puteros, idiotas, descerebrados,cabrones, ninfómanas, vagos y maleantes.

martes, 11 de julio de 2017

Juan Carlos Escudier

Las 5.000 amantes del emérito

Público

11/07/2017

Al emérito monarca le ha salido un contable de sus amoríos que ha establecido sin ningún género de dudas que a lo largo de su vida se llevó al tálamo a 4.786 mujeres, una cifra que haría palidecer a Casanova o al morenísimo Julio Iglesias, que presumía de haber hecho 3.000 muescas a su cabecero, patas incluidas. La etapa más fecunda, según el inventario, habría sido la de sus primeros veinte años como rey, un “período pasional” en el que habría acumulado 2.154 conquistas, a una media de 125 al año. El voraz apetito de Su Enormidad sólo se habría interrumpido en su viaje de novios, del que no consta devaneo alguno.

El autor de este singular catálogo es el coronel retirado Amadeo Martínez Inglés, que se ha buscado una editorial portuguesa para publicar Juan Carlos I. El rey de las 5.000 amantes, una compilación que se inicia con la novia de juventud de nuestro Tenorio y que, al parecer, se nutre en parte de los informes de una red de espías desplegada por Franco para vigilar las andanzas de su desenfrenado sucesor desde su paso por las distintas academias militares hasta su proclamación después de seis años como príncipe heredero.

Martínez Inglés ha dado la impresión de estar un tanto obsesionado con el exjefe del Estado, sobre el que ha venido publicando varias biografías, y cuya definición en un artículo de opinión como

 “el último representante en España de la banda de borrachos, puteros, idiotas, descerebrados, cabrones, ninfómanas, vagos y maleantes”

le valió una multa por un delito de injurias graves a la Corona. Diplomado en Estado Mayor y profesor de Historia Militar en su Escuela de Oficiales no es, precisamente, un piernas. Sólo quien ha tenido alguna vez cabeza puede permitirse el lujo de perderla.

Casi diez años antes de que algún medio resucitará el pasado mes de enero que el CNI había ingresado cientos de millones de pesetas de los fondos reservados en cuentas de Luxemburgo para evitar que Bárbara Rey desvelara su relación con el Rey y difundiera algunos vídeos calientes de la pareja, el coronel ya había denunciado en una carta al entonces presidente del Congreso Manuel Marín diversas actividades ilícitas del portador de la Corona. Entre ellas su implicación en el 23-F, su enriquecimiento desmedido, la corrupción de la institución, el “presunto asesinato” de su hermano Alfonso y el desvío de “fondos reservados del Estado para pagar sus aventuras galantes y los chantajes que alguna de sus numerosas amantes, como el que tuvo que hacer frente a partir del año 1994 tras su larga relación amorosa de 15 años de duración con una bella vedette del espectáculo español. Que nos ha costado a los contribuyentes españoles más de 500 millones de pesetas, pagados con los fondos reservados del CESID, Presidencia del Gobierno y Ministerio del Interior”. El coronel escribió pero no tuvo quién le escribiera a él, al menos para dar acuse de recibo de su misiva.

En este último punto es donde tiene algún sentido su retahíla de amantes en tapa dura que verá la luz en septiembre, que de ser cierta permitiría entender el desgaste de caderas que ha sufrido este Don Juan a secas. Una cosa es que el monarca haya sido cliente VIP de Pikolín, que poco tendría que importarnos siempre y cuando hubiese cumplido con sus obligaciones oficiales -lo que no siempre ha ocurrido-, y otra muy distinta que hayamos tenido que financiar sus ligues y el borrado de sus huellas a escote, y nunca mejor dicho.

A estas alturas lo único que sorprende de esta pretendida adicción sexual del monarca son las escasas demandas de paternidad que se han conocido -y archivado comme il faut– ante semejante despliegue de fortaleza física. Dando por buenos los datos, aunque sólo fuera en un pequeño porcentaje, es posible afirmar con algunos de los estudios conocidos recientemente en la mano que este hombre se ha vacunado a conciencia contra el cáncer de próstata. A Martínez Inglés hay que reconocerle bastante valentía, ya fuera por su defensa del Ejército profesional, que le costó cinco meses de cárcel en la prisión militar de Alcalá de Henares, o por su beligerancia contra la guerra de Irak. Con su último cartucho dispara a lo ya amortizado.

Epitafio: Perdonen que no me levante (Groucho Marx)

martes, 5 de septiembre de 2017

Un tuitstar llamado Groucho Marx

Han pasado cuatro décadas desde que el mítico humorista nos dejara. Su ingenio, afilado y audaz, sigue en vigor. Decenas de sus mejores ocurrencias pueblan hoy día redes sociales como Twitter.  

Madrid

04/09/2017

 Público

El chascarrillo se contrajo. Twitter popularizó la ocurrencia infinitesimal y la viralizó a golpe de retuit. Tal es así que a cuarenta años de su muerte, solo queda fantasear con lo que un tipo como Groucho Marx podría estar pergeñando hoy día en 140 caracteres. Sea como fuere, la red social del pajarito se ha poblado en los últimos días de algunas de las mejores chanzas del cómico de origen judío con motivo del aniversario.


Nacido el 2 de octubre de 1890 en Manhattan, Julius Marx fue el cuarto de los seis hijos de Sam Marx y Minnie Schonberg, inmigrantes judíos, y el más joven del trío cómico “Los Hermanos Marx”, que formó con Leonard, que adoptó el nombre de “Chico”, y Arthur, que se hacía llamar “Harpo”. Todo quedaba en casa.

A medida que el trío conquistaba Broadway con su humor surrealista y frenético, Groucho fue afinando su particular surtidor de chanzas cuyos ecos todavía resuenan. Las hay socorridas —“Estos son mis principios, si no les gustan tengo otros”—, otras, en cambio, terminaron por convertirse en leyendas urbanas; inolvidable aquel epitafio que se inventó y que, finalmente, nadie inscribió en su lápida: “Perdonen que no me levante”.


Cuatro décadas después de su fallecimiento, la figura de Groucho sigue estando muy presente en nuestra cultura popular, ya no sólo a nivel icónico —inolvidable ese trinomio gafas-mustacho-puro—, sino a través de esa personal mezcla de ironía, mordacidad y sarcasmo que creó escuela.


Si muchos cómicos coetáneos a Marx echaban mano de una gestualidad histriónica para desencadenar la risotada del público, la vis cómica de Groucho residía fundamentalmente en la palabra. Quizá por ello no resulta descabellado imaginarle convertido en un auténtico tuitstar de haber nacido, por ejemplo, cien años después.


Aberratio devotionis

Aberratio devotionis

El Santo Prepucio y otras muchas sorprendentes e insólitas reliquias.

En un momento de su larga historia, la iglesia católica necesitó de diversos artículos que sirvieran para derrotar a los escépticos que dudaban de la crónica del Vaticano. Es así como nació un comercio de reliquias cuyos clientes fueron papas, obispos y monarcas que vieron en esos objetos de dudosa legitimidad el poder mágico que necesitaban o la seguridad de una fe cuestionable. Una de las reliquias más insólitas, hoy desaparecida,  es el Santo Prepucio o “Sanctum Praeputium”.

Los judíos tienen una tradición milenaria que es quitar el prepucio al octavo día de nacimiento, como símbolo de la alianza entre Abraham y dios. Esa ceremonia le habría correspondido a Jesús, según la historia oficial, que fue circuncidado como todo judío. Por lo tanto el destino de ese prepucio tan especial abrió debates intensos.

Una anciana que ofició de Mohel laceró el celeste capullo, lo sumergió en una pequeña redoma con aceite de nardo y lo entregó a su hijo, comerciante en perfumes, con la admonición de que no lo vendiera. Pero el joven desobedeció a su madre; y el Santo Prepucio inició así su intrincado vagar por el mundo.


Cualquiera puede imaginar que la divinidad que se le atribuye a Jesús está proyectada también en ese trozo orgánico retirado de su órgano sexual. Algunos han pensado que también subió a los cielos para sentarse a la derecha del todopoderoso. Otros, como León Alacio en  “De Praeputio Domini Nostri Jesu Christi Diatriba”, el tejido santo se convirtió en los anillos del planeta  Saturno.

Sin embargo el objeto tuvo existencia física como reliquia religiosa y fue adorado con fervor.
Su primera propietaria habría sido  María Magdalena  de la que se cuenta que utilizó el aceite de la redoma para ungir los pies y la cabeza de Cristo. Desaparecido del mapa el prepucio divino llegó en el siglo IX a manos de  la emperatriz Irene de Bizancio que se lo regaló a  Carlomagno el día de su boda.

El emperador bizantino lo colocó en el altar de la iglesia de la Bendita Virgen María en Aquisgrán y más tarde, lo transfirió a Charroux, Francia.
En el siglo XII, el Santo Prepucio fue llevado en procesión a Roma. Y en el siglo XIII se ostentaba en la iglesia de San Juan Laterano adosado a una cruz de oro con piedras preciosas.  En 1427 se constituyó la primera Hermandad del Santo Prepucio.

 Se peregrinaba a Charroux, iglesia que presumía de tenerlo y que competía, no obstante, con otras, como la de Amberes. Porque parece que había más de un Prepucio de Cristo.
Sin embargo habrían existido hasta 13 prepucios de Jesús. Estuvieron en la  Basílica Laterana de Roma, Charroux, Amberes, Paris, Brujas, Bolonia, Bensançon, Nancy, Metz, LePuy, Conques, Hildesheim y Calcata.

El anillo de carne.
El jesuita Salmerón consideraba que el prepucio divino era “el anillo de compromiso para sus esposas”, las monjas. “El fabricante de este anillo es el Espíritu Santo, su taller el purísimo útero de María”.
Santa Catalina de Siena, patrona de Italia, se casó místicamente con Jesús. En una visión la Virgen Maria la presentó a su hijo Jesús y como señal del matrimonio, Jesús le entrega el anillo de casamiento confeccionado con piel de su prepucio diciéndole:
  “recibe este anillo como testimonio que eres mía  y serás mía para siempre”


  Esta Santa, que gritaba rodando por el suelo y tenía visiones, afirmaba que llevaba en el dedo el prepucio del Señor, visible para ella, pero, lamentablemente, invisible para los demás. Y cuando su dedo, el de Catalina, también se convirtió en reliquia (como su cabeza), muchas beatas que lo adoraban llegaron a afirmar que allí veían el anillo de carne. Increíble visión salpicada de ciertas suspicacias.

El sabroso prepucio.
El éxtasis que despertaba tanta fe llevó a la monja capuchina austríaca Agnes Blannbekin, fallecida en 1715, a sentir milagrosos efectos. Precisamente ella vivió en la época en que se festejaba el Día de la Circuncisión (primero de enero de cada año). La hermanita Agnes lloraba por la sangre derramada a tan temprana edad por su Señor, y fue en una de esas fiestas litúrgicas  donde sintió el prepucio de Cristo en su lengua.

Su párroco, el benedictino austríaco Pez, contó: “¡Y ahí estaba! De repente sintió – la monja – un pellejito, como la cáscara de un huevo, de una dulzura completamente superlativa, y se lo tragó. Apenas se lo había tragado de nuevo, sintió en su lengua el dulce pellejo, y una vez más se lo tragó. Y esto lo pudo hacer unas cien veces…”

En un artículo de Carlos Iglesias para el diario español El Comercio Digital, publicado en 2006, aparecen otros datos sobre el devenir de esta historia.
Agnes Blannbekin no fue la única. Otras muchas religiosas vivieron éxtasis parecidos, y el asunto alcanzó tal trascendencia que se escribieron varios tratados, como el célebre de A. V. Müller: ‘El sagrado prepucio de Cristo’, publicado en 1907. Incluso una sociedad llamada ‘Academia Preputológica’ intentó restaurar el abolido culto al Prepucio de Cristo. El 15 de mayo de 1954 se celebró un cónclave en el cual se sometía a deliberación la propuesta de recuperar este culto, derogado por un decreto de 1900. Tras la exposición de los argumentos y acaloradas discusiones, los cardenales acordaron rechazar la solicitud, ratificando la condena de la veneración del Santo Prepucio.

  El evangelista argentino Paulo Arieu en su blog sobre teología cuenta otras cosas por demás de interesantes: 
Otros lugares en los que se ha asegurado que se encontraba el Santo Prepucio son la Basílica de San Juan de Roma, la catedral de Le Puy-en-Velay, la de Santiago de Compostela, la ciudad de Amberes, y las iglesias de Besançon, Metz, Hildesheim y Calcata.
El caso de Calcata merece especial mención, pues el relicario que contenía el presunto Santo Prepucio se exhibía en un desfile por las calles de este pueblo Italiano hasta 1983 en la Festividad de la Circuncisión, reconocida oficialmente por la Iglesia Católica y celebrada el 1 de enero de cada año. Esta práctica acabó, no obstante, cuando el relicario (que tenía joyas incrustadas) fue robado. Tras este robo es incierto si alguno de los presuntos Santos Prepucios todavía existe. En un documental de televisión de 1997, el periodista británico Miles Kington viajó a Italia en busca del Santo Prepucio, pero fracasó en su intento de encontrar algún candidato.

Desde el Concilio Vaticano II, el énfasis puesto por la Iglesia Católica en las reliquias ha disminuido notablemente, y muchas reliquias de larga tradición se han relegado a la categoría de “leyenda pía” por el Vaticano. El interés en el Santo Prepucio se ha reducido especialmente, argumentando que la exhibición de esta reliquia en particular producía una ‘curiosidad irrespetuosa’.

Aberratio devotionis
Precisamente la iglesia prohibió esta veneración y la de muchas reliquias porque atentaban contra su credibilidad y las retiró de la vista de los feligreses.
El Santo Prepucio tuvo igual suerte, pero mereció un decreto firmado el  3 de diciembre de 1900 por La Sacra Congregación para la Doctrina de la Fe. Bajo el número  “37-A”  se declaraba que toda persona que hable, escriba o lea sobre el Santo Prepucio sería considerada despreciable aunque tolerada; pero que La Santa Sede se reservaba el derecho a excomulgar a quien lo hiciere en forma escandalosa o aberrante.
De Santa Agüada se habrían conservado sus pechos como reliquias. Pintura de Sebastiano del Piombo, 1520, Florencia, Palacio Piti.

Muchos objetos, como el Santo Prepucio, adornaron altares y hoy yacen escondidos, algunos en el propio Vaticano. Otros continúan a la vista del público en templos católicos del mundo.
Estos son algunos:

  • Plumas del Arcángel San Gabriel.
  • Un suspiro de San José: anteriormente expuesto en la Iglesia de Blois, conservada dentro de una botella. Hoy en día en el Vaticano.
  • Un estornudo del Espíritu Santo, en la Parroquia de San Frontino y hoy en día en el Vaticano.
  • Un pelo de la barba de Jesucristo, Catedral de Murcia (desde 1730).
  • Las piedras con las que se lapidó a San Esteban.
  • Las flechas que mataron a San Sebastián.
  • Una oreja de San Pedro, también una sandalia y trozos de las cadenas que le retuvieron.
  • Los pechos de Santa Águeda.
  • Más de 60 dedos de San Juan Bautista.
  • 5 gotas de la leche que Santa María daba al niño Jesús.
  • El velo y lágrimas de Santa María.
  • Para los que no creían en la Ascensión en Cuerpo y Alma de María se ofrecían: el hígado, el
  • corazón y la lengua de la Virgen María.
  • Las monedas que compraron a Judas.
  • Tres cordones umbilicales del Niño Jesús y el primer pañal y varias pajas del pesebre donde nació Jesús.
  • Unos quinientos dientes de leche del Niño Jesús.
  • Raspas de los peces multiplicados del milagro del Salvador y la cola del asno que llevó a Cristo a Jerusalén.
  • El paño con el que Jesucristo secó los pies de los apóstoles; dos manteles y fragmentos de la mesa en la que se sirvió la última cena. 
  • Más de media docena de ejemplares del Santo Grial.
  • Más de ochocientas espinas de la corona que llevó Jesús.
  • Tres lanzas que atravesaron el costado de Cristo.
  • Pescado asado y pastel de miel, menú que “el hijo de dios” comió con sus discípulos cuando se les apareció después de resucitar.

 Pero hay más, según cuenta el sitio Historias con Historia:
Clavo de la Cruz: La reina lombarda Teodelinda mandó construir en 595 la Catedral de Monza (antigua capital de los lombardos). En esta catedral se conserva la corona de hierro de Lombardía que según la tradición fue elaborada con un clavo utilizado en la crucifixión de Jesucristo.
Otro clavo de la Cruz: Se venera en la Catedral de Milán. Fue encontrado por Santa Elena, madre de Constantino, en Tierra Santa. Lo ocultó en el freno de un caballo. Después lo mandó colocar en una gran cruz de madera cubierta de cristal.

La sábana en la que supuestamente fue envuelto Jesús al descender de la cruz. Dudoso y contradictorio.
Túnica de San Vicente
Espina de la corona de Cristo y un dedo de San Pedro: Doña Sancha, hermana de Alfonso VII(siglo XII), regresó de una peregrinación a Roma trayendo estas dos reliquias. Las entregó a los monjes del Cister para que edificaran un monasterio y éste fue el de la Santa Espina en Valladolid, España.

hidria (cántaro o tinaja): Según la tradición y la leyenda proviene de las bodas de Caná y se guarda en la catedral de Oviedo. También se custodia en esta catedral una Sábana Santa o Santo Sudario. Se determinó que el Santo Sudario de Oviedo y la Sábana Santa de la Catedral de Turín estuvieron en contacto con el mismo cuerpo.

La vera cruz: o cruz donde Jesucristo fue crucificado. La que la cristiandad consideró auténtica fue encontrada por la madre del emperador Constantino y perdida tras la derrota cruzada en la batalla de Hattin. Aunque como he dicho, hay trozos de madera como para hacer varias de ellas.
La lanza sagrada: La lanza que el centurión romano usó para matar a Cristo. Tras muchos vaivenes, se guardó en la catedral de Nuremberg. Un estudio reciente afirma que se trata de una punta de lanza del siglo IV con un clavo de la época de Jesús.
la Sábana Santa o Sudario de Turín: Diversos estudios han dado datos contradictorios: mientras unos los fechan en la edad media, otro creen que su formación es tan extraña que no puede ser reproducida ni con los medios actuales.
Santo Rostro o Velo de la Verónica: La construcción de la catedral de Jaén se concibe, en el Siglo XVI, para custodiar la reliquia del Santo Rostro (alojado en la capilla mayor). Aunque hay otras iglesias que se disputan la autenticidad de esta reliquia.
Frascos con leche de la Virgen María: Se exhiben en diversas iglesias.
 La creencia sobre las reliquias sigue muy presente en todas las iglesias y numerosos personajes creen y han creído en su supuesto poder como es el caso de Adolf Hitler que gastó gran cantidad de recursos en la busqueda de estos objetos como el santo grial o la lanza sagrada la cual tuvo en su poder algún tiempo. También, más cercano, es el caso de Franco que en la habitación donde dormía guardaba con él, el brazo incorrupto de Santa Teresa.

El desaparecido corazón de Fray Mamerto Esquiú, robado y tirado a un basural.Lo de Santa Teresa es un caso peculiar en cuanto a lo de sus reliquias pues el pie derecho y la mandíbula, están en Roma, la mano izquierda se encuentra en Lisboa, hay dedos y otros trocitos de carne repartidos por la Cristiandad, en la Iglesia de la Anunciación de Alba de Tormes se guarda el brazo, el corazón y el sepulcro con lo que queda del cuerpo incorrupto, que poquita cosa debe ser.
Cuestión de fe y ambiciones.
Instrumentos para sostener la fe, las reliquias han transitado los siglos del mundo cristiano. Rodeadas de mitos y leyendas, de poderes mágicos y surrealismo, atemorizan a algunos creyentes y poderosos que esperan encontrar en ellos la satisfacción de su dios y el premio de la vida eterna.

La CIA, la ETA y el Rey

jueves, 5 de mayo de 2016

Fernando Rueda

Periodista especializado en espionaje

‘El dosier del Rey’: cómo la CIA ayudó a Juan Carlos a ser rey.

03/05/2016

El Huffington Post

España vivió uno de sus momentos más convulsos cuando estaba acabando la dictadura de Franco y el príncipe Juan Carlos se preparaba para sustituirle. Es una parte de nuestra historia de la que se conoce poco, llena de conspiraciones ocultas, que muchos consideraron imprescindibles para conseguir superar a los grupos que se oponían a la llegada de la democracia. El personaje principal de esos movimientos en las alcantarillas del poder, el que personalmente más tenía que ganar y también perder, fue el príncipe Juan Carlos.

En El dosier del Rey, una historia de espionaje de la Guerra Fría protagonizada por el mítico espía Mikel Lejarza, alias El Lobo -centrada en la España de 1980, con los organismos de espionaje de los dos bloques atizándose sin compasión en la Guerra Fría, con un servicio secreto español dependiente hasta extremos inimaginables de la CIA-, aparece como uno de los hilos conductores de la trama lo inconfesable que el ya Rey pudo haber hecho en los últimos años del franquismo para conseguir ocupar el trono.

En 1971, Vernon Walters, el hombre en la sombra de Estados Unidos para España, que llegaría a ser director adjunto de la CIA, fue el máximo impulsor de los pasos que debía dar el príncipe Juan Carlos para sustituir a Franco. Para el presidente Richard Nixon, España era trascendental para la seguridad europea y quería disponer de alguien de confianza en la jefatura del Estado. Walters se reunió con Franco y después convenció al vicepresidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, para coordinar sus esfuerzos con los del servicio secreto español para que la Transición saliera según lo convenido y no fuera un caos que aprovecharan los comunistas.

En los siguientes años, diversas fueron las operaciones que se montaron con este fin, una de las cuales fue bautizada en clave como Tránsito. En ella, los espías españoles, en colaboración con los estadounidenses, establecieron hasta el mínimo detalle los pasos que debería dar el nuevo rey durante sus primeras semanas tras la muerte de Franco. Se establecían detalles como que Juan Carlos debía ser más efusivo al saludar al presidente alemán que al dictador chileno Pinochet

Está en marcha nada menos que una lucha por los derechos civiles, encabezada por los jóvenes y su inagotable energía.

En 1973 hubo un acontecimiento que paralizó la vida en España. El 20 de diciembre, ETA asesinó a Carrero Blanco, cambiando el rumbo de lo que iba a ser la Transición. La autoría está clara. Lo que ha quedado en el mundo de las sospechas es cómo una banda con tan pocos medios en aquellos momentos pudo ejecutar con éxito un plan tan ambicioso. Hay numerosos datos chocantes: le mataron a escasos metros de la embajada de Estados Unidos sin que sus servicios de seguridad se enteraran; un desconocido sin identificar – todo apunta a que pudo ser un agente del PNV que colaboraba con la CIA- pasó a los terroristas de ETA información secreta con los detalles de su vida diaria; ETA nunca usaba túneles; el explosivo se cree que era de origen militar similar al que utilizaban los militares americanos; las relaciones bilaterales se habían tensado entre los dos gobiernos por los límites impuestos por Carrero a los sobrevuelos de cazabombarderos estadounidenses durante el conflicto de Yom Kipur israelí…


Otro tema que la historia sí ha aclarado es que el Gobierno de Estados Unidos estuvo detrás de las maniobras para que España entregara a Marruecos el Sáhara. El jefe de la operación fue -de nuevo- Vernon Walters, amigo del rey Hassan II, gran aliado de Estados Unidos. Es la Guerra Fría y a los americanos les interesa reforzar a sus aliados en el norte de África, lo que queda demostrado con documentos diplomáticos desclasificados en los que mandatarios estadounidenses garantizan a Hassan que la Marcha Verde conseguirá arrebatar el territorio a España. Franco se está muriendo y España es débil políticamente. La CIA y su Gobierno apoyan al príncipe, y este tiene que lidiar para garantizarse el apoyo estadounidense para la Transición.

El rey contó con el respaldo del servicio secreto español antes y después de ocupar el trono. El mejor ejemplo fue la Operación Compás, montada para evitar las pretensiones al trono de Alfonso de Borbón, que se había casado con Carmen, la nietísima de Franco.

Consiguieron vincular al yerno del dictador, el marqués de Villaverde, con los masones y hacer creer a Franco que si su nieta llegaba a ser reina, se haría masona. Tras cuatro años de investigaciones elaboraron ese informe… sin pruebas. También tuvieron a un agente en Francia infiltrado entre los legitimistas franceses para que apoyaran a Alfonso de Borbón en sus pretensiones al trono galo y así se olvidara de España

De hecho, todo el proceso de reforma política se pudo poner en marcha gracias a que las Cortes franquistas se suicidaron votando a favor. Pero como muchos estaban en contra y no daban su brazo a torcer, fue el SECED (embrión del actual CNI), que durante la dictadura había elaborado el llamado Informe Jano sobre la vida pública y privada de miles de dirigentes -incluidos todos sus trapos sucios-, el que utilizó esos datos para chantajearles si no accedían al cambio político.

Tan cierto como que Juan Carlos se apoyó en la CIA y en su Gobierno para alcanzar el poder, lo fue que llegado el caso les mintió para conseguir introducir en la Transición elementos a los que se oponían los estadounidenses. El principal era que no se legalizara el Partido Comunista.

Gracias a la buena relación que mantenía con el embajador Stabler de Estados Unidos, le convenció de que España jamás legalizaría al PCE de Santiago Carrillo. Stabler, que confiaba en él, había recibido previamente la misma información de varios miembros del Gobierno, por lo que informó erróneamente a su Administración

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